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El Blog de Sergio del Molino

EL COBARDE EINSTEIN

EL COBARDE EINSTEIN

Qué tontos somos los de letras, de verdad. Si no hubiera que hacer números, habría estudiado algo de ciencia. Me mola el trasfondo filosófico de la ciencia, pero soy un vago redomado, me asusto ante las operaciones matemáticas y por eso me hice periodista. Ni siquiera me llegaron las fuerzas para enfrentarme a una filología o a algún estudio serio de jincar codos. Lo mío es diletar, trasnochar y tomarle el pelo a la gente. 

"¿Sabes algo de física?", me preguntó un científico en su laboratorio mientras le entrevistaba para un reportaje reciente, cuando el hombre veía que empezaba a perderme en peligrosas nubes. "No, lo que me enseñaron en el instituto", respondí. "Pues entonces, no sabes nada". Claro que no, no tengo ni zorra, pero me encanta escuchar las digresiones de los científicos. Por eso me quedé la otra noche alucinado con un documental de la BBC que pasaron por el Canal de Historia. En dos capítulos, se repasaban todas las concepciones y teorías que el ser humano ha formulado sobre el universo, desde los chamanes del neolítico hasta las últimas especulaciones sobre la materia oscura. Como todo lo que hace la BBC, era más que claro, brillante. Condensó miles de años de conocimiento humano en dos horas y pico de televisión. No digo yo que el espectador saliera con un doctorado, pero era lo bastante denso y ameno a la vez como para dar una idea general de qué saben los científicos sobre el universo.

Lo que más me sorprendió fue la cobardía de Einstein. Como buen científico racionalista educado en el positivismo del XIX, a Einstein sólo le cabía en la cabeza que el universo era eterno e infinito. Admitir que podía tener principio y fin en el tiempo era asumir la teoría bíblica de la creación y caer en una superchería indigna de un hombre ilustrado. Por lo que tengo entendido, el físico alemán sólo aspiraba a ofrecer una teoría de Newton 2.0, desarrollándola y mejorándola en un sentido muy concreto. Newton había definido la gravedad, de acuerdo, pero se había olvidado de explicar por qué se producía. Lo de la atracción entre dos masas es una descripción que no explica la causa, y esa causa estaba, según Einstein en el contínuo espacio-tiempo, que es como un tejido. Los cuerpos, al situarse sobre ese contínuo, lo curvan, y la interacción de los cuerpos en esa curva del contínuo espacio-tiempo es lo que provoca la gravedad. Seguro que todo esto es mentira y la teoría de la relatividad es otra cosa, pero yo creo entender algo parecido a esto.

El caso es que Einstein descubrió gracias a esto que el universo no es estático, sino que se expande. Y la idea, al parecer, le aterró. Le aterró tanto que no se atrevió a desarrollarla lógicamente. Se vio inmerso en una paradoja: para no perder su fe en la ciencia, tenía que renunciar a actuar como un científico. ¿Por qué? Porque si -como sí hicieron sus discípulos- aceptaba que el universo se expande y no está en equilibrio estático, quiere decir que no es infinito, sino que tiene límites. Y que si se expande, alguna vez fue mucho más pequeño. Tan pequeño que puede que hubiera un momento en el pasado en el que ni siquiera existía. Luego el universo tuvo una fecha de nacimiento, luego fue "creado", luego a la mierda la razón y las ideas ilustradas. ¡Horror!

Tanto esfuerzo, para acabar dándole la razón a la Biblia, debió pensar el pobre Einstein, atrapado en su paradoja positivista. Por lo visto, no aceptó (conscientemente, aunque una voz en su cabecita le tocaba los cojones con el asunto todos los días) que el universo tenía principio y fin tanto en el espacio como en el tiempo. Más tarde, llegó la teoría del Big Bang que desarrolla el pensamiento de Einstein, pero él no soportó la idea y se cerró en banda. Me enternece. Me conmueve mucho saber que incluso las mentes que más admiramos y que más luz han dado a la humanidad tienen sus limitaciones humanas. Einstein fue educado en una concepción laica y positivista en la que una de las principales misiones de la razón era refutar la fe, barrer los jirones de oscurantismo escolástico que permanecían en la vieja Europa. Aceptar que el universo no es infinito era como darle la razón al Papa y traicionar a la ciencia. Y toda su fuerza creativa, el descomunal genio que demostró al formular su revolucionaria teoría, no fue suficiente para vencer el sistema de valores en el que había sido educado. Son gestos de humanidad que le reconcilian a uno con los genios.

Qué duro debe de ser que tu mente te lleve a concebir certezas que no estás preparado para asumir. Eso es lo que se llama adelantarse a su tiempo.

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3 comentarios

Ex-Compañero de pisoq -

Pues fue una lástima que Einstein no se atreviera a pensar según que cosas. Pero, según creo recordar, leí que para los judios el tiempo comenzó al mismo tiempo que el universo. Obviamente, esto en un sentido mitológico, sin demostración científica alguna. Es decir, Dios, creo la materia cuando le vino en gana y fue ahí cuando empezó el tiempo. Pero aún así, coincide con lo que la física del sXX ha ido descubriendo.

En otro orden de cosas, no está de más resaltar que desde la antigüedad clásica, gente como Aristarco de Samos, se arrepintió de haber pensado en un modelo heliocéntrico del universo.

S. del Molino Condemor -

Cuatro jinetes vienen de bonansarr

Einstein -

Cobarde yorrr? Tú si que eres cobarrrde, fistro de la pra-dera. Te das cuennn...?
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