Blogia
El Blog de Sergio del Molino

CONSTATO INDIGNADO

CONSTATO INDIGNADO

Una de las leyes del Mundodisco de Terry Pratchet -cuyos libros intensamente carcajeantes recomiendo en grandes dosis para los estados anímicos carenciales- es que las cartas al director enviadas a los periódicos sufren una mutación en el transcurso de su envío. No importa cómo sea su encabezado ni si su tono es elogioso o crítico, el caso es que, al percibir la propia carta que es una carta al director de un periódico, inmediatamente transforma su encabezado por un "Señor director: constato indignado...".

Algo de lo que describe Terry Pratchet debe de haber, porque las secciones de cartas al director rezuman una indignación tan tremenda que tendrían que venderse con una compresa. Las gotitas de sangre de las úlceras que tienen los autores emborronan los textos hasta casi hacerlos ilegibles. Yo soy un fan de estas secciones. Sólo me disgustan cuando un lector "constata indignado" algo de algún artículo mío y me pone de vuelta y media como si le fuera la vida en ello. Me causa entre dolor y risa cuando su indignación les encumbra y confunden un error de denominación, una omisión accidental o una simple errata con conspiraciones en las que yo participo malévolamente. Una vez, me llegaron a decir, como escupiéndome: "Ya sabe usted cómo escribir para contentar a quien le paga". ¡Y se refería a un artículo estrictamente musical sobre un grupo heavy! Como si el heavy metal o el pop melódico entraran dentro de los planes editoriales y estratégicos de una empresa de comunicación. Me encantan las ideas de bombero de algunas personas, y me va en el sueldo aguantarlas con una sonrisa, claro.

Cuando no hablan de mí -que viene a ser la inmensa mayoría de los días, por suerte- lo disfruto. Las leo todas en todos los periódicos, y me recreo cuando hay sangrecilla. Me gustó el duelo a primera sangre entre Savater y el difunto Haro-Tecglen en El País. Si se cruzan por la calle, se dan de bofetadas, pero de bofetaditas ridículas, como de opereta, porque seguro que Savater pega como una chica y Haro-Tecglen nunca aprendió a usar la garrota. Si los pilla Gene Sacks hace con ellos un remake de La extraña pareja.

A Savater le leí una de las cartas de ataque personal más geniales que han pasado por mis retinas. Refiriéndose a Máximo, el cesado dibujante de El País: "Dice Máximo que sus dibujos son, más que chistes, pensamientos. Pues bien, si como chistes no hacen ninguna gracia, como pensamientos dan bastante risa". Era una carta digna de las que publican The Times y otros diarios ingleses, inventores del género de las "letters to the editor". Es un gusto leer esas pequeñas piezas de ingenio, con ese sarcasmo de caballero británico tan esnob y tan pasado de moda.

En La Vanguardia tenían hasta no hace tanto una costumbre muy fea. Las cartas que les llegaban en catalán, las traducían al castellano. Como mucha gente protestó, al final cedieron, y hace unos años que la sección es bilingüe. Pero no es esa muestra de supuesto seny lo que me gusta del periódico barcelonés, sino que los suscriptores se empeñen en proclamar a los cuatro vientos su condición. Firman: "Josep Maria de Montestruc i Fill de la Molt Gloriosa Mare que el va Parir fa un Grapat Llarg d'Anys. Suscriptor". Pa que lo sepáis, que esta opinión no la expresa un cualquiera, sino todo un suscriptor de La Vanguardia. ¡Que se pare el Palau de la Generalitat, que un suscriptor ha hablado!

Pero lo que me gusta de verdad es que Rafael Reig, jefe de opinión de Público y admirado novelista, conteste todos los días una carta al director. Sin complacencias, a su antojo, libre. Y entra al trapo de mojigatos y cantamañanas sin cortarse un pelo. Creo que es sano. Se habla mucho del feedback y de la dictadura uniderccional de los medios, pero no está mal que quien decide hacer públicas sus opiniones sepa que por muy indignado y muy lector-desde-hace-treinta-años que se crea, no son incontestables, y que todo lo que se vierte a la esfera pública (este blog incluido) puede ser discutido y refutado por otro ser pensante dispuesto a participar en el debate. Insultos y fobias maleducadas al margen. Hay muchas cartas que vociferan indignadas y exigen, con muy poca cortesía, cosas tales como que las señoritas se cubran los pechos al hablar con un niño o que cuelguen en el árbol de la Plaza Mayor al creador del último videojuego de la Play Station. No está mal que se oigan una voz discordante, ya que parecen muy acostumbrados a monologar.

No servirá de mucho, pero está bien que alguien dé voz a quienes pensamos, por ejemplo, que la juventud no solo no es más corrupta que hace 30 años, sino que es más lista, más viajada y con unas miras más abiertas que las de sus padres. O que la pornografía, siempre que sea legal, con contratos de trabajo y condiciones sanitarias dignas y, por supuesto, entre mayores de edad libres y conscientes, no tiene nada de malo. Quien no la quiera ver, que no la vea. Y quien sí, que le dejen disfrutar. O que el hecho de que un chaval juegue a atracar bancos en un videojuego no implica que vaya a atracarlos de verdad, y que el que tiene un problema serio es quien no distingue las fronteras entre el juego y la realidad (algo que mi sobrina, que tiene dos años, asume a la perfección, por otro lado, y no ha leído a Roland Barthes). O que los verdaderos problemas de alcoholismo no están en el botellón, sino en los señores que se toman el sol y sombra a las ocho de la mañana (mientras despotrican de los jóvenes que sólo saben emborracharse) y luego le atizan un par de sopapos a su santa esposa. En fin, esas opiniones que rara vez suelta alguien en una carta al director, pero que muchos pensamos que convendría que aparecieran, para no dar la impresión de que el mundo está poblado de furiosos amargados y reformadores puritanos de las costumbres.

Foto: La tortuga A'Tuin, que sostiene el Mundodisco sobre su caparazón.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

5 comentarios

SantIP -

Siempre me han encantado las cartas al director. Esa indignada constatación de algo que sólo el autor de la epístola ha descubierto y que le engrandece a los ojos del resto de los lectores. De hecho, yo también he escrito cartas al director (y alguna ha sido publicada).
Pero, las que de verdad me parecen delirantes son las de los suplementos de televisión.
"somos seguidores de la serie x y estamos indignados de que haya sido suspendida, sin importarnos lo más mínimo que sólo la viésemos en nuestra casa. Nosotros, que es este momento somos superiores a todos los demás, EXIGIMOS su inmediata reposición"
No puedo evitarlo, esas perlas en prosa me fascinan.

Sergio -

No sería aquel comentario cariñoso a Mago de Oz que, me temo, te impedirá comer con ellos y con sus descendientes, hasta, cuando menos, la quinta generación...
Olé!!!
Un abrazo, espero estéis mejor los dos!
Sergio.

Javivi -

¡Mundodisco! ¡Qué de tiempos!

Severiano -

Constato indignado que no me había dado cuenta de que faltaba el dibujo de Máximo. Será porque no le prestaba atención. Me parecía raro que el centro de la principal página de opinión de uno de los principales diarios españoles estuviera ocupado por una colaboración inane, pero bueno, cada periódico gasta el dinero en lo que lo quiere. No así el caso de Forges. A menudo el chiste de Forges tiene más enjundia que el editorial vecino.

Constato indignado también que ha desaparecido la colaboración de Romeu, un dibujito tamaño sello de correos que venía donde los resultados de los sorteos. Lo he visto ahí durante años. A veces lo leía y nunca le encontré gracia, chispa ni interés.

Constato indignado que algunos periódicos tienen la mala costumbre de echar a perder la sección de cartas al director publicando solamente las cartas que ensalzan la línea editorial del periódico o critican al gobierno, como si fueran una prolongación de la sección de opinión. Por no ir más lejos, las cartas al director del País Semanal son siempre iguales desde hace años:

A) Tengo quince años y mis padres leen El País desde siempre. El artículo de XXX ha cambiado mi forma de ver el problema de XXXXX.

B) Toda la semana espero impaciente la llegada del domingo para bajar corriendo al quiosco a comprar vuestro semanal, que nunca me defrauda. Esta semana, en especial, no quería dejar de deciros que me ha impactado el reportaje de XXXXXXXXX. Maravilloso.

C)Nunca había prestado atención a los reportajes de los periódicos, pero el de la semana pasada sobre XXXXXXXXX me ha llegado al corazón.

Constato indignado que Sergio se aprovecha de nosotros. En realidad, si os fijáis, queridos amiguitos, Sergio escribe de lo que sea y nosotros mandamos cartas al director.

Anakrix -

Una de las mejores cartas al director que he leído nunca la encontré hace un par de años en "The Times" (no es que sea lectora habitual, tranquilos, pero lo compramos en un viaje a Londres). No la recuerdo textualmente, pero decía algo así: "Señor director, en 1946 salí a pasear con mi hermano en bicicleta por los alrededores de Stratford-upon-Avon. En un cruce de caminos encontramos las pertenencias de alguien. Entre ellas descubrimos un apetitoso sandwich. No lo pensamos, y aprovechando que nadie podía vernos, lo cogimos y huimos a toda velocidad para devorarlo unos kilómetros más adelante. Eran tiempos duros y ese día ni siquiera habíamos desayunado, pero eso no justifica nuestra acción. Probablemente, el sandwich pertenecía a algún campesino que trabajaba en los alrededores y que ese día no comió por culpa de nuestro robo. Todavía me arrepiento". Ese 'todavía me arrepiento, -que sí es textual- me pareció entonces , y me sigue pareciendo hoy, sencillamente maravilloso.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres