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El Blog de Sergio del Molino

VIVO EN OTRO PAÍS

VIVO EN OTRO PAÍS

Tengo muy claro aquello de Aristarain de que la patria son los amigos, pero en los últimos tiempos me había hecho la ilusión de que el país discutido y discutible que se escupen a la cara tirios y troyanos existía de verdad y que yo vivía en él. Que podía reconocerme en sus perfiles y medianías. Que viajaba por el mundo y reconocía una parte de mí en las huellas que ese país dejó esparcidas en la barbarie de otros siglos. Pero resulta que no. Puede que exista ese país, pero yo, decididamente, no vivo en él. Mi patria vuelven a ser mis amigos.

Lo comprobé el lunes. Día de debate. Un grupo de amigos, transgrediendo cualquier imperativo patriótico y de pundonor profesional (todos decimos ser periodistas y parece que ejercemos como tales lo que nos dejan ejercer), le dimos bola al trascendental duelo y nos metimos en un retaurante italiano a ponernos hasta las cejas de vino rosado para celebrar esta primavera anticipada. En la calle, un desierto. Es lunes, pensamos, la gente responsable madruga y no se va a emborrachar por ahí. Pero el restaurante estaba también extrañamente vacío, incluso cerró antes de lo normal. En el bar donde echamos la copa de rigor, cuatro gatos y un camarero que nos apremió un poco. ¿Dónde está la gente en esta gran ciudad europea que se las da de cosmopolita con la Expo que se le viene encima? Pues dónde va a ser, viendo el debate.

Juro que no daba ni un euro tirolés por el éxito de audiencia de ese engendro televisivo y político, pero míralo, 13 millones de españoles no pueden estar equivocados. Los raros y anormales somos nosotros, que decidimos que celebrar nuestra irreductible amistad era más importante que ese gallinero de politicastros. A la gente le interesa el asunto. Le interesa mucho. Luego yo, por fuerza, he de vivir en un país distinto. El equivocado, sin duda, soy yo.

Pero, aun así, y con ánimo de perseverar en mi error, aquí van dos apuntes, uno político y otro periodístico (y viceversa):

El político:
¿No echa un tufillo profundamente oligárquico este montaje televisivo? Si nos atenemos a lo establecido en la Constitución del Estado español con la que a Rajoy y a Zapatero se les llena tanto la boca, este debate no tiene sentido. O lo tendría solo para los electores de Madrid. Porque los debates cara a cara se pensaron para democracias presidencialistas o para sistemas de elección mayoritaria (es decir, en los que hay unos contendientes peleando por un escaño y el que saca el 50% más uno de los votos se lo lleva, y el otro se va a la calle), y la democracia española es parlamentaria y de elección proporcional (es decir, que el que obtiene el 50% más uno de los votos accede a una representación proporcional, pero no elimina al contrincante, que obtiene su cuota de representación, aunque los desequilibrios demográficos hacen que este principio se pervierta en buena parte del territorio y se condene a las cloacas a formaciones como Izquierda Unida, que está muy subrepresentada en relación al número de votos que obtiene). El debate del lunes no era un debate entre dos candidatos a la presidencia del Gobierno, porque la figura del candidato a la presidencia del Gobierno sólo existe una vez constituidas las Cortes Generales, y son estas las que eligen al presidente. Mariano Rajoy y Rodríguez Zapatero son candidatos a diputados al Congreso por la circunscripción electoral de Madrid, que es una de las 52 circuscripciones en las que se dividen las candidaturas. Yo, como censado en Zaragoza, no puedo votar a ninguno de los dos. ¿Qué pretenden con estos debates? Quizá hacernos creer que nuestro sistema es como el francés o el estadounidense, donde los que salen a debatir sí que son susceptibles de ser elegidos directamente para el cargo que está en juego. ¿Qué burra nos quieren vender: una república presidencialista con rey?

El periodístico:
Este debate, aunque esté sometido a la vigilancia de la Junta Electoral Central, no es un requisito institucional ni democrático, sino un contenido mediático. Y como todos los contenidos mediáticos, son responsabilidad del medio que decide elaborarlos o difundirlos. ¿Por qué entonces se diseña un producto audiovisualmente infumable con requisitos absurdos y 50 condiciones pactadas entre los dos partidos? ¿Por qué los medios entran al trapo? Es más, ¿por qué las imágenes que sirven las teles de los mítines están servidas por los propios partidos y no dejan que las graben las cadenas? ¿Cómo se consiente esto? ¿Qué periodismo es este? Es más: ¿qué tiene que ver esto con el periodismo? Nota: Nick Davies, periodista de The Guardian, habla de estas cosas en un libro que está levantando ampollas en el Reino Unido: Flat Earth News. ¿Alguna pluma española será capaz de escribir algo parecido en estos pagos?

Lo dicho, vivo en otro país, en otro régimen de Gobierno y en otro periodismo.

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12 comentarios

El futurible ingeniero -

Posdata. Yo me iré al parque a botar ese día con Anselmo.

El futurible ingeniero -

Anselmo Cagahilos!!! yo te conozco seguro pero no sé quien eres... cartujano, verdad?

Sergio -

Como decimos en Aragón, jodooooo... con tus argumentaciones, en galaxias remotas de las preguntas que se hace la ciudadanía...
Muy bueno, una vez más!
Un abrazo!
Sergio.

exaltado asturiano -

¿Ganó el Debate el moderado Político de Pontevedra?

Anakrix -

No se la ley de Homs, Diego, sino la ley d'Hondt. En cuanto al artículo de Sergio, yo también creo que el debate del lunes fue inútil. Y no tanto por las escasísimas propuestas que hicieron ambos candidatos, sino por el formato mismo del programa. Estaba todo tan medido, tan organizado, que aquello dejó de ser un debate para convertirse en una sucesión de monólogos. Para eso, digo yo, ya están los mítines y los discursos. A un debate se va a debatir, a discutir al contrario sus postulados, a demostrar que argumentas mejor y que eres capaz de llevar la conversación por donde te interesa. Aquí no hubo nada de eso. Era imposible hacerlo porque los temas y los tiempos estaban cerrados. Ridículo. También creo que la expectación creada an torno al programa fue una estrategia de los medios de comunicación que buscaban convencer a los espectadores de que aquello iba a ser la bomba para lograr las mayores audiencias. Viven de eso, supongo, y de defender los intereses políticos de los grupos que los controlan, porque a estas alturas ya no queda ni un solo medio de comunicación que no tenga intereses en uno u otro bando. Qué pena, no?

Diego de Rivas -

Más que un debate fue la constatación que el sistema electoral es anquilosado y antiguo.

Vamos, el debacle. Tienes razón cuando dices que al nacer en Zaragoza y estar empadronado en estsa misma ciudad no podré, ni por asomo, votar a cualquiera de estos dos candidatos.

La cuestión es que el inusitado interés por el debate esta auspiciado por los medios más que por la opinión pública. Quizás ¿por qué se considerarán los primeros en declarar victorioso o derrotado a los candidatos?

Luego están las encuestas. Realizadas, por cierto, en media hora. A mí entender, sirven de muy poco. Sus resultados basados en aquellos que las propician o financian.

En fin, un desastre. De todos modos, dicho esto, disfrute del debate. Iba con la idea de aburrirme, pero me gustaron ambos. Más de una ocasión hasta aplaudí por la reacción de uno u otro. ¡Soy así!

En esto de las elecciones me encantan las américanas, aunque excesivamente largas.

Oye, y ¿La ley de Homs? ¿se escribe así? ¿Tú crees que la ley electoral debería de ser la actual?

Un abrazo y buena, excelente reflexión,

anselmocagahilos -

Hola. Yo vi el debate, pero lo vi porque no tenía ningún amigo que quisiera ir a cenar a un italiano. Fue pésimo. Joder, esa gente con tanto poder y tantos dineros ¿no se supone que deberían estar rodeados de unos asesores así listos y aseaos? Pues entonces ¿por qué permiten esa basura? Cifras y porcentajes que se nos escapan, acusaciones infantiles (¡has dicho que ibas a hacer el trasvase!; ¡yo no he dicho eso!; ¡sí que lo has dicho!), la niña de Rajoy (digna de ser la protagonista de un correo basura... que idea más buena) y un sinfín de estupideces caducadas. Digo caducadas porque no hablaron más que del pasado; ni media propuesta de futuro... vergonzoso. Y se supone que era para los indecisos...

Bueno, suerte que yo ya tengo claro lo que voy a hacer el 9 de marzo: voy a llamar a unos amigos y nos vamos a ir a un italiano, o al parque u a otro lado. Pero de participar en este circo nanai. Y nada de que sino no me puedo quejar ni de que favorezco a partidos grandes... Si no voto no cuenta como voto en lo de la mitad más uno. Y quejarme puedo, porque no soy yo quien con mi voto apoye que se hagan ciertas cosas. Salud

Javivi -

Pues yo no estoy conforme con disconforme, sobre todo cuando espeta "Se supone que eres periodista y que de estas cosas deberías entender algo". No me gustan ni el tono ni la forma. Por lo demás, estos debates no son sino escenificaciones de lo ya sabido, pero es que no pueden ser otra cosa. Son el espejo claro y brillante del sistema democrático parlamentario.

manuel -

yo también estoy conforme con disconforme. completamente.
y habría preferido a clavileño antes que a campo vidal. total, para hacer de nada...
pero oye, que también me parece perfecto cambiar el debate por salir de cena. abstraerse de todo el espectáculo que se ha montado me parece sano.

Severiano -

En esta ocasión estoy más con el disconforme que con Sergio. Yo no llamaría debate a lo del otro día, porque no hubo tal, pero la expectación no me extraña. En el aspecto periodístico, me parece lamentable el paripé de Campo Vidal. Para hacer lo que le obligaron a hacer, lo mismo hubiera dado poner a Clavileño.

Disconforme -

Entiendo que no te gusten los debates televisivos pre-electorales. A mí tampoco, sobre todo en formatos tan cerrados y estrictos como el acordado por los dos partidos (en el que se pactan hasta los contraplanos de cada uno). De esta manera jamás habrá un verdadero debate de ideas y posiciones políticas, algo que necesita tiempo, espacio, tranquilidad y –esto es lo fundamental- verdaderos deseos de debatir. Porque sobre todo Rajoy no desea debatir, sino acribillar a su oponente con descalificaciones; es verdad que Zapatero utiliza la misma defensa, pero es que de lo contrario le dirán blando o que se dejó comer el terreno, y se le daría por perdedor. De este modo, lo único que ofrecen, a mi entender, estos debates es eslóganes machacones y frases hechas y repetidas cientos de veces (la mentira pasa por verdad cuando se repite muchas veces). Por eso no me interesan. Hasta aquí de acuerdo contigo.

Lo que no entiendo es que te sorprendas por la relevancia que ha tenido. Se supone que eres periodista y que de estas cosas deberías entender algo. En primer lugar, claro que esto es una democracia parlamentaria en la que el Parlamento, y no los electores, eligen al Primer Ministro (Presidente del Gobierno, en este país). Pero, de facto, sólo hay dos personas con posibilidades reales de acceder a ese puesto, y eso lo saben los españoles. Y aunque ambos son cabezas de lista por Madrid, son los candidatos de los dos grandes partidos a ese cargo. Dado que el poder del Jefe del Estado es simbólico, todo el poder ejecutivo en España recae sobre el Presidente del Gobierno, quien tiene capacidad indiscriminada de elegir a los miembros de su Gobierno. Enredarte en disquisiciones teóricas acerca de los cabezas de lista y que las elecciones son legislativas y no presidenciales es no querer ver la verdadera realidad de nuestro sistema político. Y a la gente le interesa conocer a los que van a tener tanto poder en este país durante 4 años.

Y, en segundo lugar, los medios de comunicación (que, por encima de cualquier otra cosa, son empresas) están directamente interesados en crear expectación alrededor de estos “falsos” debates. Y ponen en ellos toda su artillería mediática. Lo decía muy bien el artículo de un escritor hoy creo que en el diario Público: hay mucho dinero en juego, muchos periódicos que vender, mucha publicidad que incluir. En las democracias de mercado, el dinero es muy importante. Si no, que se lo pregunten a los pobrecitos del UPyD (aunque yo, como ya sabes, soy más de Zapatero, quien no tiene nada que ver con Rajoy).

LUIS -

De acuerdo al 100%. La gente se queda en las 4 consignas de "andar por casa" que se montan los gabinetes de PSOE/PP. Hay que cambiar cosas profundas en este país pero es más cómodo hablar de la polémica diaria dirigida
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