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El Blog de Sergio del Molino

CINCO

Columna publicada en el suplemento MVT el viernes 29 de febrero.

La semana pasada estuvo por aquí Nick Hornby, pero no se trajo ninguna lista de las de "Alta fidelidad", que es una novela hecha a base de listas. Todo son "top fives" en "Alta fidelidad" (en español, traducían "las cinco principales"). Decían: "Las cinco principales sobre la muerte". Y también: "Las cinco principales sobre el amor". También hay cinco chicas y son cinco los personajes principales de la trama.

Es un gran número el cinco. Sin la ampulosidad del diez ni el mesianismo del tres. Una formación clásica de rock tiene cinco miembros (dos guitarras, bajo, cantante y batería). Cuando son cuatro es porque se trata de un grupo punk o porque el cantante es feo y necesita esconderse detrás de la guitarra. O por las dos cosas. También puede ser que sean cuatro porque son los Beatles, que siempre tuvieron un "quinto Beatle" rondando, pero nadie cayó en la cuenta de que en realidad era una "quinta" y hablaba japonés. Cinco canciones de cuatro minutos caben en una cara de los viejos elepés. Cinco estrellas tienen los hoteles en los que sueñas con ser adúltero. Cinco eran los Jackson Five. Cinco dedos tienen los escaladores en cada mano antes de subir al Everest. Cinco integraban el Club de los Cinco. Cinco líneas tiene el pentagrama. Cinco días dura la semana laboral. Cinco son "Los Simpsons". Cinco cuerdas tenía la guitarra del gordo B. B. King cuando se le rompió la prima al comienzo de un concierto y decidió tocar sin ella. Cinco eran los personajes de Mafalda antes de que aparecieran Miguelito y Libertad. Cinco son las villas de las Cinco Villas. Cinco son las horas que Rett Butler tarda en decirle a Scarlett O'Hara: "Francamente, querida, me importa un bledo". (En realidad, tarda solo cuatro horas en decir esto último, pero a todo el mundo le parecen cinco).

En muchos pueblos se leen pintadas que dicen: "Quintos del 87". Los amigos chocan esos cinco y, cuando se retrasan en una cita, siempre lo hacen cinco minutos. Los afortunados salen de trabajar a las cinco de la tarde, y los desgraciados entran a trabajar a las cinco de la mañana. Pero lo que a mí me gusta del cinco es su rima, la que le quisieron endilgar a Ramón García en 2005 y la que muchos estarán deseando gritarme a mí ahora mismo. Porque no se puede escribir tantas veces la palabra cinco impunemente.

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1 comentario

Anakrix -

Mira que eres provocador...
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