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El Blog de Sergio del Molino

UN MUNDO FELIZ

Coca-Cola y Eduardo Punset dicen en un estudio que soy muy feliz. Es más, soy de los más felices de España, ya que vivo en Aragón, una de las comunidades donde más abunda la felicidad, creo que todavía soy joven y estoy emparejado. Requisitos todos ellos para alcanzar ese nirvana hogareño. Estoy también por encima de los niveles de renta que abren las puertas de la felicidad. Me faltan uno o dos hijos para ser completamente feliz, pero llevo buena parte del camino andado. 

Me beberé una Coca-Cola (patrocinadora del estudio feliz) para celebrarlo, pero le echaré un chorrito de Ballantine's para ser más feliz todavía. Es más, quítame esa Coca-Cola y déjame el Ballantine's con dos peces de hielo de los que le pones a Sabina. Qué cojones, no me eches esa porquería de Ballantine's y sirve un generoso chorro de Jim Bean. ¡A la salud de Punset!

Una vez, Miguelón, gran poeta al que perdí el rastro hace un tiempo (hola, Miguelón, espero que sigas escribiendo versos sin manchar el reverso del folio), me cogió el hombro con la mano que no sostenía la caña de cerveza (no teníamos un presupuesto tan feliz como para un Jim Bean), me miró serio y me dijo con su voz de barítono: "Sergio, al fin me he convencido de que la vida no consiste en ser feliz, sino en vivirla". 

Un par de cañas más bastaron para que considerásemos la felicidad una concesión frívola, propia de asnos, y nos propusiéramos ser dos dignos desgraciados y sentimentales republicanos que se saben casi entera La Marsellesa.

Más tarde, cuando volvía a casa cruzando Chamberí, que es un barrio muy feliz, intenté pensar cómo se podrían usar esas convicciones de desgraciado para llevarme a la cama a alguna chica frívola que ansiara asnalmente la felicidad -y llevara un piercing en el ombligo y tuviera alguna dote contorsionista, preferentemente-, pero no hubo caso: Johnny Depp ya se había trincado a Vanesa Paradis. Se me habían adelantado en la jugada.

Tuve que resignarme a ser un desgraciado solitario. ¿Pero qué gracia tiene eso si no puedes llorar tu desdicha sobre unos voluptuosos pechos de mujer feliz? Al final, me harté de ese rollo y me enrolé en la Coca-Cola way of life. Y ahora salgo en los estudios de Punset. 

Total, que yo aspiraba a Baudelaire y me ha quedado en un Teletubbie con barba. Qué triste es la felicidad. 

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5 comentarios

Antonio -

¡Zagales, estáis más zumbaos que los del Aquarius!
¡Abrazos pretos co´s!

S. del Molino -

Además, este post quería ser un poco autoparódico, pero ya veo que no se me da bien ese registro. ¡Me tomáis demasiado en serio!

S. del Molino -

Joder, Javivi Freud!
Si soy feliz, tontolaba. ¿No ves que lo dice Coca-Cola?
Hablo de mi barba porque me la meso mucho y me erotizo al mesármela: es una barba vaginizada.

Javivi -

Últimamente, cuando hablas de tí mismo, siempre acabas mentando a tu barba. Es por algún motivo particular, caro Sergio? Percibo un escudo protector en ella, una máscara para no abrir tu corazón. Abre tu corazón, tómate una coca y verás qué feliz eres, puto amargado de los cojones.

Anakrix -

¿Por qué será que la desgracia resulta más interesante que la felicidad? De todos modos, la encuesta de Coca-Cola es un poco absurda. En realidad, las conclusiones dicen que las personas con más posibilidades de ser felices son jóvenes y atractivas, están sanas, tienen pareja y disponen de elevados ingresos. Acabáramos... ¿Y para eso hacía falta una encuesta?
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