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El Blog de Sergio del Molino

ROCK URBANO PARA RURALES

ROCK URBANO PARA RURALES

Una vez, un entrevistador tan torpe como pagado de sí mismo quiso meter en un brete a Rodríguez Ibarra preguntándole qué le parecía que el referente cultural más conocido de la comunidad que por entonces presidía fueran unos rockeros piojosos y berreones de soez nomenclatura: Extremoduro. Rodríguez Ibarra sonrió, se recostó en la silla y dijo (cito de memoria): "Es fantástico que una comunidad tan rural y tan ligada a las tradiciones del campo tenga como embajadores unos exponentes de una cultura urbana tan juvenil. A mí me llena de orgullo que Roberto Iniesta (lo juro, se sabía el nombre del cantante de Extremoduro) haya sido capaz de influir en el rock español desde la apartada dehesa extremeña". Por supuesto, el adalid del guerrismo sólo estaba barriendo para casa con maestría de perro viejo y demagogo, pero quizá sin saberlo, estaba apuntando varias cosas muy interesantes.

En los 80, en España echó raíces un género local de nombre tautológico que no tiene igual en Europa (entre otras cosas, porque en el resto de Occidente el punk se vivió con intensidad y no hicieron falta sucedáneos): el "rock urbano". ¿Qué diablos es eso? ¿Puede el rock no ser urbano? ¿No es, de hecho, el folclore de las ciudades? Con esa lerda redundancia se agrupaba a los cultivadores de un estilo postpunk inventado en buena medida por Rosendo Mercado en Leño y caracterizado por su crudeza, su guitarreo desaliñado, su absoluta falta de academicismo o corrección y su marcado sesgo social (y, a veces, político) en las letras. Es decir: para oídos sensibles, basura sonora. Para los analfabetos funcionales como yo, una maravilla. Un disco de Barricada lo definía bien: Pasión por el ruido.

El desafortunado adjetivo "urbano" se refiere más bien a su carácter "de barrio" y obrero. Es música de futbolín, de jarra de cerveza y porro vespertino. Extremoduro -que vuelve ahora con un disco- se subió al carro en los 90 y, desde mi punto de vista, transformó completamente sus esquemas (insisto, los melómanos me van a tomar por un irritante loco inculto, pero les recomiendo que no sigan leyendo si no quieren hacer mala sangre con mis teorías peregrinas). Y lo hizo, efectivamente, desde la rural dehesa extremeña. Paradoja: rock urbano hecho por rurales.

Últimamente me he convencido de que el rock urbano es en realidad un rock genuinamente rural. De hecho, gusta mucho en los pueblos. ¿Y por qué? Porque es un rock compuesto (¿compuesto?) en las ciudades, sí, pero por hijos recientes del éxodo del campo. Es la banda sonora de una juventud que todavía tiene lazos muy fuertes con sus pueblos y que crece en unas casas donde el pasado campesino está mitificado porque es el único anclaje identitario y reconfortante posible en una ciudad hostil y bronca. El rock urbano es la música de los hijos de los primeros obreros, y su brutalidad y su espíritu primario remiten a la era. Mirad esta estrofa de Este Madrid, himno de Leño:

Lo que falta es un buen bidón
de aire puro y natural
y de cerveza,
de cocido y de salchichón.
Leña seca y carbón,
una menda y un colchón.

Es un grito inadaptado, antimovida madrileña, de chavales de barrio perdidos en la urbe que sólo abandonan su anonimato cuando vuelven al pueblo en verano. À la recherche du temps perdu, pero sin nostalgias.

Por eso, la sensibilidad hiperrural de Extremoduro tenía que encajar bien en esos esquemas, aunque su irrupción fuera muy tardía en el movimiento. De ahí viene (aunque no del todo) su capacidad para convertirse en la música de parte de una generación, la parte más antirretórica y la menos deslumbrada por los faroles minimalistas del pop.

Yo descubrí muy tarde a Roberto Iniesta y a Extremoduro, y no entiendo su alianza con unos tipos tan ramplones y anodinos como Platero y Tú. Como buen chaval de barrio izquierdoso (aunque sin un pasado rural), crecí entre los rugidos del Drogas y los ripios de Rosendo, pero el rollo de Extremoduro no me iba, no conectaba conmigo. Hasta que, algo más mayorcito, tropecé con Agila y con Deltoya y me dio un subidón. La energía desgarrada y brutísima de Roberto Iniesta, su talento cazurro, sin pulir, más salvaje que el más salvaje Camarón, me llegaron muy dentro. No me importa confesarlo. Entiendo perfectamente al protagonista de La flaqueza del bolchevique cuando hace que su rabia fluya a través de las canciones de Extremoduro en la radio del coche, y creo que Jesucristo García hace todavía más grande la película Barrio.

Tuvo momentos grandiosos el enorme Robe. Momentos llenos de semen, mechones enredados, jeringuillas tiradas en una baldosa, pelotillas de mierda de cabra y cerveza rancia formando charcos en el suelo. Si hay algún melómano o un tipo sensato que esté todavía leyendo a estas alturas del texto, que no se moleste en entender lo que intento decir. Esto es una cosa de tripas. De tripas retorcidas. De isleros, de shirleros y de ladrones. De gente que berrea estrofas como estas:

Afuera de mi casa tengo flores,
sembradas en el campo
como a ellas les gusta estar.
Enciendo muy temprano los motores,
me pongo muy contento
si la voy a visitar.

Lo dicho, rock urbano para rurales. O al revés.

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14 comentarios

abogadodepleitospobres -

Me encantó lo que has escrito sobre todo lo referente al rock urbano (rural, desde luego; yo soy del rural y te aseguro que eses futbolines, esas jarras de cerveza y demás solo tienen cabida en los veranos del pueblo). Inmortal Robe.

cerdita -

Vete al siglo XIX a besar franceses y a quemar iglesias del Pilar, que es lo que te debe poner. Hasta Larra fue más inteligente y se suicidió al no entender el mundo que le rodeaba.

S. del Molino -

Javivi y Chorche: niños, estarsen quietos ya!

Cerdito: ¿Te ha sentado mal el pienso o es que eres así de amargado de tu natural? Por cierto, siguiendo con los reproches ortográficos (dado que tú me los has hecho en otro post en el que me llamas falso erudito), te falta una tilde en "que pocas ganas". Cerdito, como comprenderás, en mi blog escribo de lo que me sale de los pelos de la caverna y como me sale de ellos, y no acepto gilipolleces ni imperativos de un anónimo resentido que se pone un seudónimo ridículo para escupir.

cerdito -

Qué fácil es apelar a Extremoduro para enternecer a los adoslescentes noventeros, ahora mileuristas. Qué recurso más fácil, que pocas ganas de escribir del presente en todo este blog.
Quítate las gafas de ciego y mira de verdad cuando salgas a la calle y dime qué ves. Porque si ves a rockeros trasnochados, drogatos metasídicos y peludos sin fronteras es que no vives en 2008, sino en la caverna de Platón.

Chorche -

Joder, Javivi, que mal perder tienes, hijo. Si ni a la R.A.E. haces caso para la ortografía, apaga y vámonos.

Chewi -

Pedrá también es falta. Y me foi. Si había una entrada para confundirse, era esta. Todo lo hace bien este chico.

¿Diploma de pelota para mi?

Javivi -

Menos RAEs y menos leches, que si tú no sabías que existía esa acepción (y por eso la has ido a buscar ahora), es falta ortográfica. Aunque esté bien escrito. La ortografía es subjetiva.
Y por acabar, los Platero me parecieron siempre, y seguirán pareciéndomelo, una tontada. ¿No proviene de ahí el ídolo bajito de las nenas, Fito y los nosequés? Pues eso.

Chewi -

Ay, menos mal que me he pasado antes de escribir nada por aquí. La foto de AB va a seguir unos días más entonces.

Yo, para el gran día que llevo me quedo con:

"Vente conmigo me dice algún marciano
que este planeta está lleno de enanos"

Cide -

Pues hombre, a mí Platero y Tú no me parecen tan anodinos. También yo tardé en descubrir a Extremoduro. Lo que yo veo en los pueblos ahora no me gusta. Hace 15 ó 20 años, los pueblos eran los sitios donde escuchar a Los Suaves, Extremoduro, Leño, etc. ahora vas a las fiestas de un pueblo y todo es máquina y chumba chumba. Ya no es más el reducto donde se escuchaba música con criterio distinto a los 40 criminales. La juventud está perdida.

Chorche -

Javivi, javivi, mira lo que dice la R.A.E.:Se escribe normalmente con hache, aunque también es válida la forma ala: «Pues, ala, empieza» (Hidalgo Hijas [Esp. 1988]).
En todo caso, no lo decía por criticar, sino por ayudar, desde luego.
De nada.

Javivi -

Chorche, no veas tanta paja en ojo ajeno, que tu "ala" final va con hache. Otrosí: comparto de pe a pa lo dicho por Del Molino. Iguales sentimientos en, curiosamente, parecidos momentos y relativos a los mismos discos. Nos debemos unas matrimoniadas.

El futurible ingeniero -

rural o rústrico?

S. del Molino -

Qué furro lo de "hechó", ya corregido. Ahí si que me he puesto yo rural profundo y de la Edad Media.
Creo que esa tesina está en algún sitio de internet, porque me suena haberla visto.

Chorche -

Hoy te has ganado mi corazoncito (y un capón por un "hechó" con hache en el segundo párrafo).
Los extremo son mi banda sonora vital, con muchos otros, pero por encima de otros. Tengo por ahí, lo juro, una tesina de filología hispánica que alguien hizo sobre sus letras, a ver si la recupero de algún lado de mis discos duros.
ps. Los Platero serán anodinos, pero tienen algunas de las mejores canciones del rock ibérico de la historia, ala.
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