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El Blog de Sergio del Molino

VIVA LA BELLEZA EXTERIOR

Columna "Del revés". Publicada el viernes pasado en el suplemento MVT de Heraldo de Aragón.

"El problema de esa chica es que es de una belleza muy obvia", escuché alguna vez a alguien sobre una actriz de las que hacen temblar el misterio cuando echan a andar. Claro, ser obviamente bella debe ser un problema grave. Qué penita tiene que dar enfrentarse al espejo y encontrarse de cara con todo ese mogollón de hermosura sin esfuerzo, sin entrecerrar los ojos, sin buscar perfiles buenos.

No hago más que escuchar y leer que vivimos en una sociedad podrida por el culto a la belleza, donde los que no se ajustan al canon van dados y están abocados a la depresión, la anorexia, la bulimia y qué sé yo cuántas cosas más. Pues yo pienso que sucede al contrario, que es la belleza la que está mal vista, casi criminalizada. En ciertos ámbitos, no puedes decir alegremente que te gusta tal o cual persona solo porque, hablando en plata, que para eso va a reabrirse -el Plata, digo-, está buena. O bueno. Solo se acepta ese supuesto si hay algo más: "Fulanito es encantador, sensible, inteligente, tiene un master en Podología y, además, unos abdominales que crujen". Eso sí, eso se puede decir, pero solo si se deja caer el asunto físico al final y como una guinda que decora las verdaderas y sustanciales virtudes.

¿Y por qué narices no podemos admirar a una persona sencillamente porque es bella? ¿Porque es innato y no tiene ningún mérito? Hay personas que nacen con una inteligencia y una agilidad mental notablemente superiores a la media y reciben toda clase de alharacas. ¿Por qué alguien cuyos genes han sido agraciados con otro don no va a poder recibir la admiración de sus congéneres sin disimulo ni medias tintas? A veces, parece que los guapos tengan que hacer un sobreesfuerzo para demostrar que no son lerdos. Algunos hasta parecen pedir disculpas.

¿Es sexista caer rendido ante un cuerpo ajeno? ¿Está bien si lo hace un pintor, pero es repugnante si lo hacemos los demás? Cuando la publicidad televisiva se llena de voces horrísonas y de alegres michelines desacomplejados (olé por ellos), hay que confesar sin miedo que nos gustan los cuerpos bien hechos.

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9 comentarios

Ana -

Hola, soy bióloga. Estaba buscando datos sobre el cretácico (no por nada personal je je) y me he encontrado este interesante blog. En mi caso no hay problema, porque belleza, simpatía, inteligencia y modestia se reparten en mí a partes iguales.

Anakrix -

Severiano, disiente tranquilo. Yo también creo que la belleza aporta felicidad, que no es mala cosa. Sólo pensaba en voz alta sobre por qué la belleza está peor considerada que otros dones. Pero quizá es sólo por envidia cochina...

Chelita -

Vale, me he liado. Mi comentario anterior corresponde al artículo del cambio climático, evidentemente no a éste

Chelita -

¿Quién se cree que el cambio climático -que va a ser una realidad aunque aún no sepamos qué aspecto va a tener exactamente- va a afectar sólo a la especie humana? La sobreexplotación de los recursos, la contaminación del agua y del aire no sólo son importantes porque vaya a extinguirnos (cosa que no me preocupa en absoluto, puesto que nos lo merecemos) sino porque va a afectar a toda la vida vegetal y animal del planeta. Creo que no tenemos más derecho a habitar este planeta que cualquier otra forma de vida, y se lo estamos impidiendo con la caza ilegal, la destrucción de hábitats, la contaminación, etc. Mi compromiso con la conservación del planeta no es tanto por salvar nuestro culo como por evitar la destrucción de ecosistemas

María -

Todos estos comentarios sobre la belleza y la inteligencia... No te traumatices, Toni, tú eres muy simpático, para qué quieres más?

Severiano -

Lamento disentir, Anakrix (bueno, no lo lamento: disiento y ya está). La belleza aporta mucho, incluso su mera contemplación puede enriquecer a quienes disfrutan con ella. La catedral de Florencia, el cielo azul y cristalino, un caballo árabe purasangre... hay cosas bellas que alegran el alma de quien las contempla. También hay personas bellas, o incluso que sólo tienen una parte digna de admiración (las manos, los ojos...) y no hace falta que sean inteligentes o simpáticos. En todas las sociedades humanas, desde que el mundo es mundo, se ha dado un lugar preferente a quien tiene el don de la belleza.

No hace falta ser simpático e inteligente para compensar el pequeño fallo de que tienes mejor cuerpo que el David de Miguel Ángel.

Antonio -

Claro que es importante la belleza: ¿Por qué no ha de admirarse, incluso entre personas del mismo sexo?

He comprobado, estupefacto a veces, la expresión de sorpresa de un hombre, cuando otro a su lado ha exclamado, por ejemplo: ¡Vaya ojos tiene ese tío!

Parece, como si el macho que todos llevamos dentro, pudiera debilitarse, resentirse, levantar sospecha, ante la contemplación de algo tan absolutamente evidente.

¡Un abrazo, Sergio!

Anakrix -

Sí, claro que lo bello puede ser admirado.Pero quizá el quid de la cuestión es que la belleza no puede aportar nada a los demás más allá de la mera satisfacción de su contemplación. Tampoco es mala cosa, claro, pero hay otros dones como la inteligencia o la simpatía que también enriquecen a quienes los comparten. La belleza no aporta demasiado, no?

Ex-compañero de piso -

Pues ciertamente, es digno de admirar lo bello como lo inteligente, lo genial, etc como cualquier cosa que no sea un don, sino un tema adquirido.

Lo bello, es bello.
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