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El Blog de Sergio del Molino

LA NUEVA FRIENDS

LA NUEVA FRIENDS

Día inútil. El sábado nos clavaron en la cena y nos pusieron garrafón en un bar. Por lo menos, nos reímos y hasta nos enteramos, allá a las tres de la madrugada, de cómo había quedado Chikilicuatre. Una pena. Lo del garrafón y la clavada, claro, lo del Chiki Chiki me da lo mismo. El domingo no estábamos para nada. Ibuprofeno mediante, he reescrito y corregido un capítulo de un libro que ya coge forma definitiva, pero el día ha sido bastante improductivo y lo hemos dedicado, básicamente, a ver unos diez o doce episodios de Cómo conocí a vuestra madre, la serie heredera de Friends que nunca podemos ver cuando la echan en la tele.

Lo he confirmado: es la mejor sitcom que se puede ver ahora mismo. Tiene altibajos de un pasteleo insufrible y, en la primera temporada al menos, los guionistas no terminan de pillarle el punto al clásico romance "ahora te quiero-ahora te odio" de los dos protas, pero ninguna de esas inconsistencias agua la serie, que es muy divertida, tronchante a ratos.

Para los que no la seguís: estamos en el año 2030, y Ted le cuenta a sus hijos la historia de cómo conoció a su madre, allá por los años 2005, 2006 y 2007 (y supongo, si la cosa no se agosta, que seguirá en 2008 y 2009). Nueva York, cinco amigos cuasitreintañeros, con la vida resuelta profesionalmente (o en trance de resolución) y muy majos y cachondos. Dos de ellos (ella y él) se gustan pero se complican la vida; otros dos están prometidos y planean su boda, y el último, Barney (cuyo actor fue aquel médico adolescente en una serie imposible de principios de los 90), es un crápula cínico y babosil. ¿Suena a Friends? Es Friends, no se han esforzado mucho por disimular el plagio. Incluso los escenarios (el apartamento desaliñado de Ted y Marshall y el bar donde se pasan la vida) están copiados de Friends. Pero, ¿a quién le importa? El plagio es soportable -hasta recomendable- siempre que se cumpla un precepto básico: que la copia intente ir un poco más lejos que el original. En ese sentido, creo que Cómo conocí a vuestra madre es más gamberra, más sucia, más subida de tono en algunos aspectos y un punto más desenfadada que Friends. Un botón de muestra revelador: en Friends, los protas tomaban café en una cafetería; en Como conocí a vuestra madre quedan en un pub para emborracharse. Y otra más: en Friends, Joey era un ligón caradura simpático con corazón tierno, pero su equivalente en esta serie, Barney, es un hijo de puta que vendería a su abuela y que es capaz de muchas bajezas por conseguir un polvo. Su personaje busca la carcajada del espectador, no su empatía. Lo dicho: va unos cuantos pasos más allá, pero es que no puede ser de otra forma, porque cuando el público se acostumbra a un tono, no vale ni volver atrás ni mantenerse igual, hay que echarle un poco más de pimienta al guiso o nos sabrá a lo mismo de siempre.

Ah, se me olvida comentar lo más interesante: la "Rachel" de esta serie es canadiense (la actriz y el personaje, por lo que su acento es un motivo más de comicidad) y se llama Cobie Smulders (la actriz). No tiene la vis cómica de Aniston ni su formación teatral, y se nota que los guionistas tienen en cuenta esas limitaciones y no le ponen pruebas demasiado duras. No importa, porque destila mucho morbo y se deja querer por la cámara. Sabe cómo hacer que el universo orbite alrededor suyo. Muy morena, casi sorollana, tiene una presencia y una sonrisa de dejar pasmado. Pero, sobre todo, gusta porque no es una chica Playboy: sus andares y sus gestos le dan un cierto aire de chicazo que le añade atractivo y morbo. ¿He dicho ya que me mola un montón? Cobie Smulders queda oficialmente incorporada a la galería erótica de este blog.

Foto: exactamente, es ella.

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11 comentarios

El futurible ingeniero -

Hoy he escuchao en un podcast (mira que moderno que soy) que renuevan para la siguiente temporada.

Ahí haciendo spoilers, de las series... lo del episodio de la estrella del pop canadiense es de los mejores.

Mapis -

He visto hasta la tercera temporada... Y como la cancelen me voy a pillar un cabreo...

S. del Molino -

He visto ese capítulo: "Let's go to the mall, today!". La estrella del pop canadiense, jajajajajajaja.

Mapis -

Ah, se me olvidaba: Suit up!

Mapis -

Que conste a Cobie la descubrí yo primero en "The L-Word". Ahora no me acuerdo de como se llama el capítulo, pero cuando lleguéis a uno que va más o menos sobre el pasado oscuro de la moza en Canadá volvemos a hablar de la falta de vis cómica de la moza. Bueno, no sé si es vis cómica, pero falta de sentido del ridículo, seguro.

S. del Molino -

Futurible: cierto, Barney es Bender.

Anakrix: ¡Uuuuuuh, fuera fuera Friends!

Chelita: eres una punki, jajajaja.

Chelita -

Pues a mí Friends siempre me ha parecido un coñazo propio de lectoras de Cosmopolitan o de treintañeros aburridos. De todos modos yo odio casi todas las series, así que mi opinión quizá es un tanto radical.

El futurible ingeniero -

Hombre, Friends y Los Simpsons son dos series incomparables con ninguna otra. Siempre ganarán, salga la serie que salga. Otra cosa es que salgan series que estén a la altura como esta, Scrubs, Padre de familia...

Anakrix -

Es verdad que la serie sigue la estela de "Friends" y que tiene un tono más gamberro, pero yo creo que es bastante más flojita. Tiene gags estupendos y muy divertidos, pero los guiones no están a la altura de "Friends". Quizá porque "Cómo conocí..." está tan centrada en la obsesión de Ted por encontrar novia que hay demasiados momentos pastelosos sobre el amor, el compromiso, el tul ilusión y las tartas de vainilla. En fin, me hacen gracia Barney, Robin y compañía, pero no les hacen sombra a los chicos del Central Perk...

El futurible ingeniero -

P.D. Esto va aser legendario!

El futurible ingeniero -

De acuerdo contigo en casi todo. Pero con un matiz, en esta serie el verdadero sustento lo da Barny, en Friends depende con quién hables te dice que se queda con uno u otro.

Y Barny claro que genera empatía, es un poco como Bender en ese sentido, es malo pero en el fondo...

La serie llegó a mi casa por partes, intentando llenar el espacio que dejó Scrubs (serie aún más recomendable) y la verdad que rebasó con creces mis expectativas.
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