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El Blog de Sergio del Molino

LAS FUERZAS VIVAS, Y BIEN VIVAS

El lunes apenas pude trabajar por la mañana. Cuando intentaba cerrar una cita por teléfono, varios F-18 en vuelo rasante me cortaban la conversación. Cuando me reuní con mi jefe, varios F-18 en vuelo rasante convirtieron la reunión en un literal diálogo de sordos. Cuando me puse a redactar un artículo, varios F-18 en vuelo rasante me obligaron a reescribir diez veces el arranque, y al final lo borré y lo dejé para la tarde. Entonces, los vuelos de los F-18 cesaron. Y empezaron los helicópteros de la policía.

Afuera, cientos de soldaditos montaban un graderío en la avenida de la Independencia. En las avenidas cercanas, un caos de tráfico fenomenal provocado por el cierre del paseo y por el trasiego de los bestiales land rover conducidos por soldaditos. Hermosa ciudad, iba pensando camino del hogar. O eso creo que pensaba, porque el vuelo rasante de otro F-18 y la batida de dos helicópteros policiales me hicieron perder el hilo de mis pensamientos.

Para la mayoría de los españoles, Zaragoza es una ciudad cuartelera, llena de militarotes, el lugar donde Franco daba clases y donde los americanos tenían una base. Yo he hecho mucha pedagogía (de esa que le gusta tanto a Zapatero) entre mis amigos, procurando enseñarles la ciudad moderna, apacible y acogedora en la que creo que vivo, muy alejada del tópico baturro, gañán y soldadesco que se le atribuye. Dentro de nada se inaugura una Expo que quiere convertir Zaragoza en una capital europea cosmopolita y de diseño. No es que me emocione que la ciudad pueda acabar siendo una réplica abortada de la Barcelona de los premios FAD, pero me alegraba saber que el tópico cuartelero y fachuzón iba a quedar desterrado. Pues no señor: para que los civiles que no hemos hecho la mili no nos olvidemos de que esta plaza les pertenece, van a desfilar triunfalmente por ella y nos van a peinar a raya con sus F-18. Edificante.

En casa, hojeo el periódico y leo que los obispos dicen que la Iglesia en España está perseguida. Y lo dicen un día, el del Corpus, en el que han paralizado calles y plazas de todas las ciudades y ante cientos de alcaldes que procesionan diligentemente a su lado. Si están en las catacumbas, éstas son muy confortables y están bien llenas de gente engalanada. Yo me apunto a su persecución (a ser perseguido, no perseguidor, que no tengo cuerpo para correr detrás de nadie).

Perdón, no quería ser irónico. Porque, ¿y si los obispos tienen razón? ¿Y si es cierto que están perseguidos y los F-18 y los soldaditos han salido a la calle a la caza de obispos en procesión? ¡Escóndanse, prelados, no dejen que les encuentren!

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16 comentarios

Enrique -

Perdón por el par de tildes que me he comido.

Enrique -

Javivi, demuestras no tener ni puñetera idea de quien soy, ni de qué pienso (y viendo como se desarrolla este "debate" tampoco me veo en la obligación de hacer una confesión de mis principios). Parece que si no pienso efectivamente lo mismo que tú, si me salgo un poquito de la progresía de catón, soy fan de Jiménez Losantos. Lo que yo pienso de ese tipo probablemente sea incluso más duro que lo que tú opines sobre él, pero parece que entrar en matices contigo es labor inútil. Y soy yo el que llevo anteojos... Respeto profundamente a quienes han cumplido penas por su antimilitarismo. Lo que me parece de guasa precisamente es igualar de algún modo a quien ha tenido que tragar cárcel por eso con alguien a quien le molesta ver un desfile militar en su ciudad.

Javivi -

¿"Pose pequeñoburguesa de represión"? Deberías contener tus bravuconadas, Enrique, que en este país hay mucha gente con muchos meses de cárcel (y penas accesorias) por un antimilitarismo mucho más complejo, aunque no lo veas con esos anteojos losantianos que pareces llevar, que el cliché estereotipado que quieres mostrar.

S. del Molino -

Pues a mí, cuando me roban la cartera le digo a mi amiga Ana Obregón que me mande a uno de sus chicos.
En cualquier caso, y sin entrar en un debate sobre el militarismo que nos llevaría muy lejos -y creo que este no es el formato más adecuado para tratarlo-, mucho más que comisarías y cuarteles, me gusta tener un hospital a mano cuando Ana Obregón me manda a otro de sus chicos, y no por ello me gustaría que la ciudad se paralizara para ver un desfile de ambulancias sonando, helicópteros medicalizados, cirujanos bisturí en ristre y macizas enfermeras enseñando cacho (qué machista esto último, ¿verdad?). No me incomoda tanto su existencia como su prepotencia. No sé si me explico.
Y abrazos también, faltaba más, que esto es una taberna de colegas, no una tertulia de la Cope.

Anakrix -

Claro que busco una comisaría si me roban la cartera, y claro que los Ejércitos son necesarios. Pero lo que me chirría no es eso, sino el hecho de que instalen una bandera gigante y un montón de militares hagan un solemne desfile por el centro de mi ciudad. Qué quieres que te diga, me huele a rancio

Enrique -

Vaya, sí que he despertado comentarios... Personalmente, no me emocionan las banderas y menos me emocionan los ejércitos. No obstante, me parece que por aquí asoma en exceso una retórica un tanto trasnochada. La ostentación de las banderas probablemente no sea muy recomendable si con ella se trata de exacerbar los tribalismos y las más bajas pasiones. Pese a ser muy parecida, la bandera española de hoy representa cosas muy distintas a las que representó en el pasado (especialmente, en la dictadura franquista). Al fin y al cabo, los símbolos -quiérase o no- son importantes y me parece que las cosas que hoy representa esa tela son bastante dignas. ¿Es necesario por ello llenarlo todo de banderas?: probablemente, no. Pero no por ello ha de doler la vista al ver una de ellas, ni ha de pasarse por alto lo de la España democrática y bla, bla, bla; ya que es conceder muy poca importancia a esa democracia y demasiada a los que la hurtaron. En cuanto al ejército, bueno, el debate, en mi opinión, también deriva hacia reflexiones más profundas que acaban por llegar al topicazo del "ojalá viviéramos en un mundo en el que no hiciesen falta los ejércitos". Pues ojalá, efectivamente. En cualquier caso, mientras tanto, pienso que este ejército es el "mejor" que España haya tenido históricamente. Y, repito, sin que lo castrense me cause ninguna emoción en absoluto, tampoco comulgo con la palabrería de las ocupaciones e invasiones. No sé, simplemente entré a hacer el comentario anterior porque, sin considerarme un nacionalista español, ni un amante de los fusiles, me chirriaba sin embargo tanto escándalo. Lo vivo, simplemente (más, sobre todo, lo de la bandera que lo del ejército), con normalidad. Abandonemos la pose de la represión, en el fondo absolutamente pequeñoburguesa (en el peor sentido), y admitamos que, cuando nos roban la cartera, siempre nos gusta tener una comisaría a mano. Abrazos a todos.

Anakrix -

Enrique, hijo, asúmelo. En este país, en general, no nos gusta la bandera. Y a lo mejor es porque una dictadura la utilizó durante 40 años como un símbolo para demostrar su poder y restregárselo a los derrotados. Y sí, ahora es la bandera de la España democrática y bla, bla bla... pero la guerra y la posguerra nos curaron de mucho patrioterismo tonto, y que vengan ahora estos señores a cambiar eso con un banderón de 17 metros, pues chico, da un poquito de repelús

Napoleon Safari -

¡Los franceses han vuelto! ¿Dónde está Palafox? Ah, que ha huido, como hizo en los primeros sitios. Da igual. Los franceses han vuelto. Aunque esta vez han sido más listos. Para que nadie les descubra, la caballería se ha disfrazado de excavadoras. Y la infantería se ha puesto el uniforme militar español. Y los lanceros del Vístula van con tocineras de la nacional. Nos han engañado. La culpa es de Godoy... Pero han entrado a Zaragoza. Ahora todo está en sus manos. Cuando vinieron en 1808, acamparon en los montes de Torrero, bien cerca de donde ahora han vuelto a acampar esa ONG que dice ser el ejército.
Atascazos del copón debido a los cortes de tráfico para actos militares. También gracias a los controlacos escopeta en mano. Me han parado 2 veces ya, y aun no ha venido el rey...
Pero lo que más me jode es algo que vi el domingo. Por la calle, andando, creo que en Miguel Servet, me crucé con una niña con unas banderitas de españa pintadas en la cara. Creo que lo lógico sería que a lxs niñxs pequeñxs se les pintara de payasxs; no que los payasxs pintaran banderitas a lxs niñxs.
Es el bicentenario de unos sitios de los que no me siento muy orgulloso. Pero parece que no se aprende, pues la ciudad vuelve a estar sitiada, ahora por la Expo, los cuerpos represores y, muy importante, las cotorras argentinas. Salud.

El futurible ingeniero -

Yo como vivo a base de tranchetes (período de exámenes) no me había ni enterado de que estaban aquí....

S. del Molino -

Chapeau. ¿Hay que fundamentar la repugnancia y escalofríos que uno siente al ver su ciudad tomada por el ejército? Ya he dicho en alguna ocasión que una de las pocas consecuencias beneficiosas de la trágica y extraña historia de este país era que nos había vacunado contra el patrioterismo que tanto luce en el resto del mundo. Portugal, Italia, Francia, Estados Unidos, Argentina, México... Las calles y plazas del extranjero están saturadas de banderitas y banderones. Por suerte, en España no pasaba, y creo que muchos agradecíamos la contención. Pero parece que se acaba el asunto. No me parece de buen gusto este "trágala" banderil. Lo del rechazo a los desfiles y fanfarrias militares no creo que precise mayor explicación.

Javivi -

Hombre, no nos pongamos ahora estupendos. ¿De veras aún hay que andar explicando por qué a muchos no nos gusta ver el parque principal de nuestra ciudad invadido de carros armados, tiendas de campaña, subfusiles y demás imaginería hoy llamada de "defensa"? ¿De veras tiene poco fundamento lamentar que los espacios aéreo y terrestre de una ciudad se vean invadidos durante una semana por un ejército, por mucho que ese sea el "propio" (y habría qué ver cuánta afección real despierta, pero ese es otro cantar) ¿En serio se cree que es una queja fácil y no fundamentada la necesaria separación sin interferencias de la vida civil y la militar? No, hombre. Fácil y sin fundamento es clavar un banderón en el centro de la ciudad al amparo de la autoridad, sin más contemplaciones, y sin preguntarse si no habrá a quienes verla les de pampurrias, pruritos, diarreas o vómitos. Igual no fundamento demasiado, pero es que mientras echo la pota no me llega para muchas sutilezas.

Enrique -

Perdonad, pero echo en falta algún argumento de peso entre tanta queja fácil y no fundamentada.

S. del Molino -

Recuerdo cuando se colocó la bandera gigantesca de la plaza de Colón de Madrid. Lo hicieron sin avisar, de la noche a la mañana. Al principio, pensamos que era una cosa transitoria, algún delirio patriótico de Trillo para acentuar alguna festividad, pero luego nos dijeron que eso se iba a quedar para siempre. Durante meses, las secciones de las cartas al director se llenaron de protestas. Muchos nos sentimos incomodados, en cierta forma agredidos por un "trágala" de muy mal gusto para todo aquel que conozca un poco la historia reciente de este país. Esa bandera sentó un precedente, y me temo que gracias a ella ahora se sienten respaldados para llenar las plazas de otras ciudades con hermanitas gemelas. Por eso creo que la opción "en ningún sitio" es implanteable. Además, no tienen oposición visible (es decir, existe, pero no se deja ver).

Chorche -

Y ¿por qué no en ningún sitio?...Estoy escandalizado por lo que está pasando esta semana en la que hasta hoy ha sido mi ciudad.

S. del Molino -

No se calará: lo taparán con la bandera española de 17,5 metros que van a izar y van a colocar para siempre en la plaza de Aragón (¿y por qué no en la de España?)

Javivi -

¿Cuándo ha sido el Corpus, oiga? No me he enterado, concentrado como estoy en entender qué demonios pasa en esta ciudad, en la que hace malo de lunes a miércoles, el jueves y viernes calor, e indefectiblemente un güevo de lluvia el fin de semana. Últimamente ni Dios respeta ya a la Iglesia. A ver si también hay suerte y este finde que viene se chipia bien [para los de fuera de Aragón: chipiarse es calarse, mojarse hasta el tuétano] el churumbel de la ministra.
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