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El Blog de Sergio del Molino

MINISTRADAS

Primera ministrada

Estaba cogiendo el sueño, con el Hablar por hablar muy bajito bajo la almohada, y empezó el boletín de noticias de las cuatro de la madrugada. Entre tinieblas, escuché a la ministra Aído decir "a los miembros y miembras...". Clinc. Di un respingo. Me desvelé. Afiné el oído esperando el comentario chusco del presentador, alguna bromilla sobre el desliz, pero el tío siguió el informativo como si tal cosa. A mí me costó un buen rato volver a coger el sueño, y cuando lo hice tuve pesadillas con transexuales preoperados que me enseñaban sus miembras.

Al día siguiente me entero de que la frase ha tenido su lógica repercusión. Brotan chascarrillos cual setas, los académicos, conjurados en aquelarre, se llevan las manos a la cabeza (lo hacen con dificultad debido a la artrosis propia de sus edades), y cada diario aprovecha para barrer para su casa. Hasta ahí, todo normal. Lo que me empieza a no parecer tan normal es que la ministra no da su brazo a torcer ni toma ninguna de las dos salidas posibles que tiene ante sí: esconder la cabeza cual avestruz hasta que otro vuelva a meter la pata, o pedir disculpas, reírse un poco de sí misma y pelillos a la mar.

Pues no, en lugar de decir que un lapsus lo tiene cualquiera, se ha metido en un jardín de estulticia muy bochornoso, elevando a categoría de neologismo lo que no es más que una ridícula cagada. Vamos, que quiere que aceptemos barco como animal de compañía porque para eso ella ha traído el Scatergories. Lo peor de todo es que no está sola en su empeño: una cohorte de mamporreros ha acudido a hacerle coro a sus delirios. Ya se sabe, en este país los cortesanos nunca le dirán al emperador que va desnudo. En fin, si ya el Ministerio de Igualdad sonaba a patochada pueril, la actitud de su titular parece confirmar los temores.

Segunda ministrada

Esta es más antigua, pero todavía colea con cartas al director en todos los periódicos, y todas en el mismo sentido. Mucha gente está cabreadísima con el hecho de que Carme Chacón sólo se haya cogido dos de los cuatro meses de baja por maternidad tras tener a su cachorro. Dicen que está dando muy mal ejemplo a las madres trabajadoras de este país, que dónde vamos a llegar y no sé qué más. En ese sentido he leído muchas opiniones, pero sólo he leído a una persona que piense lo mismo que yo: ¿por qué diantres tiene que cogerse un ministro una baja de nada?

Para empezar, me toca las narices la pedagogía gubernamental. Los ciudadanos queremos un gobierno, no unos profes ni mucho menos unos líderes que nos guíen hacia horizontes turbios. El gobierno propone leyes, administra, recauda impuestos y construye carreteras. Y punto, no tiene que pedagogizarnos: quienes votamos somos mayores de edad y la ley nos reconoce plena responsabilidad, así que no nos pongan pañales, que sabemos ir al baño. Por tanto, ¿por qué los actos individuales de sus miembros han de ser ejemplo y guía para nadie? Ejemplarizar no entra dentro de sus competencias. O no debería en una democracia digna de ese nombre.

Dicho esto, un ministro, un diputado o un senador no son trabajadores. No lo son. Perciben unos emolumentos por dedicarse plenamente a la res pública, pero esos emolumentos están concebidos en origen para garantizar su independencia, para que ningún grupo de interés les compre. Son herederos del famoso óbolo de la antigua Atenas. No son salarios propiamente dichos porque sus actividades no son laborales, y el hecho de que las consideremos como tales dice muy poco de una democracia. Son un grupo de ciudadanos que voluntariamente, sin que les azuce una necesidad pecuniaria, se dedican a algo tan ingrato como el bien común. Para que puedan llevar su tarea con dignidad, se les da toda clase de facilidades a cargo de los presupuestos generales del Estado, pero a cambio se les exige una dedicación plena. Absolutamente plena, valga la redundancia. Un ministro lo es todo el tiempo, incluso cuando llega a casa y se prepara un nescafé con picatostes. Incluso cuando está durmiendo a las cuatro de la mañana. Sin vacaciones ni días libres. Su jornada no empieza ni acaba, siempre está en marcha. En cualquier momento debe estar listo para atender sus responsabilidades con la res pública, porque no es un trabajador, es un cargo. Por tanto, no se le pueden aplicar los derechos que asisten a los que sí trabajamos para cobrar un sueldo y para desarrollar una actividad meramente profesional. Y eso implica, por supuesto, muchísimas renuncias, pero si no se está dispuesto a aceptarlas, que renuncien al cargo. En ese sentido, las ministras pueden tener los hijos que quieran, pero lo de cogerse una baja roza el insulto: que se le den toda clase de facilidades, que le monten una guardería de lujo en el despacho, que viaje con un séquito de cuidadoras, que los payasos de la tele entretengan al churumbel mientras ella está reunida, pero que no nos tome el pelo.

¿Qué será lo próximo? ¿Ministros afiliados a sindicatos? ¿Huelgas ministeriales? ¿Comités de empresa gubernamentales? Si a muchas madres trabajadoras les ha indignado que Chacón no se coja la baja entera, a algunos nos ha parecido un choteo para todos los trabajadores reales (con nómina y 30 días de vacaciones) de este país.

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1 comentario

Mornat -

Como verás, nadie dice ni mu, Sergio. Estamos solos, tal vez. Si los idiotas bienpensantes consideran que la realeza son como nosotros y tienen derecho a casarse con quien quieran, presentadoras de telediarios, balonmanistas y cocainómanos incluidos, ¿cómo no van a apoyar que una ministra sea considerada trabajadora con sus derechos como todos? Honestamente: que los miembros de la Familia Real se arroguen también nuestros privilegios (casarnos con quien queramos) me parece un abuso inadmisible. Si todos aceptamos un anacronismo como la Monarquía, por lo menos que la Monarquía acepte y se mueva dentro de las limitaciones que establece un anacronismo. O jugamos todos con las mismas reglas o rompemos la baraja. O somos iguales en todas las direcciones o a la mierda... exiliados corriendo a Portugal. Lo demás es una tomadura de pelo. Lo de la baja por maternidad de la Ministra, igual: no se puede explicar mejor de lo que lo has hecho tú, pero aquí todo vale ya, porque nadie sabe nada del origen ni significado de las cosas. Con el buen rollismo se va a todos los lados.
Respecto a Bibiana, es una estúpida recalcitrante: no hay más. Y una ignorante recalcitrante, cacofonía que explica su persistencia en el error. Como decía el entrenador de fútbol Chechu Rojo con mucho tino (conceptual, que no linguïstico): "Bibiana sería lista si todos seríamos tontos".
Saludos
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