Blogia
El Blog de Sergio del Molino

CUENTOS CERVECEROS

CUENTOS CERVECEROS

Apenas hay referencias cerveceras literarias o cinematográficas. Hay toda una cultura de cócteles y una reata de personajes que beben una marca o un combinado concreto que señala su personalidad (el propio Pérez-Reverte subraya mucho, con obviedad machacona, que el prota de La carta esférica bebe ginebra azul, símbolo de su añoranza por la vida marina), pero apenas hay cerveza. Por eso, como cervezófilo que soy, me fijo mucho en los contadísimos lugares en los que aparece.

Siento mencionar de nuevo La montaña mágica, pero en la obra maestra de Thomas Mann hay dos claves cerveceras. El prota, Hans Castorp, acompaña todos los días su almuerzo, casi en ayunas, con un gran vaso de cerveza porter, que un médico le recetó como reconstituyente. Le da fortaleza, su sabor le atrapa y le hace sentir bien. En el sanatorio de Suiza no hay porter (que es una especialidad que sólo se produce en el Reino Unido y en algunos lugares de Alemania), pero le ofrecen igualmente un vaso de una cerveza oscura producida en el valle que se parece bastante. Al principio, le agrada, pero, poco a poco, los efectos beneficiosos van retirándose y, finalmente, acaba prescindiendo de su gran vaso de cerveza diario. Cuando se produce la renuncia, el personaje ha cambiado, se ha convertido en otra persona. Al mismo tiempo, un interno del sanatorio es un maestro cervecero alemán, un personaje secundario que Mann dibuja a trazos gruesos, pero que los personajes principales tratan con desprecio: se le achaca ignorancia, prepotencia y chauvinismo rural y paleto. La cerveza y su mundo están vinculados en Mann a la tierra, al cuerpo y a los placeres primarios, y no tienen cabida en los espíritus elevados o que ansían elevarse.

En Terciopelo azul, la peli de David Lynch, la cerveza es muy importante. El protagonista bueno, Jeffrey (cuyo actor será luego el agente Cooper de Twin Peaks, un personaje que puede considerarse esbozado en el Jeffrey de Terciopelo azul), bebe Heineken, y comparte su gusto por esa marca con la chica buena y rubia (hay otra que es mala y morena, como corresponde), Sandy. Heineken es una cerveza de importación, lo que en Estados Unidos indica ya de entrada un gusto algo esnob. Además, es una cerveza de sabor muy suave, con muy poco cuerpo y baja en contenido alcohólico, por lo que Lynch nos está diciendo que Jeffrey es un tipo algo afeminado y de poco fiar (es uno de los muchos puntos ambiguos de su personalidad). El padre de Sandy, que también es bueno, pero, como policía, es un macho íntegro y sin fisuras, bebe Budweiser, o Bud, como se le llama en Estados Unidos. La Bud es una cerveza nacional, una pilsner de origen checo adaptada al gusto proletario: fuerte, pero sin matices refinados, con más alcohol y un regusto más definido. Es una cerveza para tíos con los pantalones bien puestos, pero honrados: americanos patriotas sin doblez, con los que puedes contar en caso de apuro. Sin embargo, el malo maloso de la peli, Frank (interpretado por un Dennis Hopper pasado de rosca), bebe una cerveza de fantasía, de nombre inventado, pero que suena mucho más fuerte que la Bud. Una cerveza para tíos duros al margen de la ley, para inadaptados y para personajes tan borrosos y fantasiosos como la propia marca. Porque, como la cerveza de ficción que bebe, Frank es el personaje límite de Terciopelo azul, el que se acerca más a la irrealidad, el que se difumina en bordes oníricos.

Pero donde la mistificación de la cerveza alcanza su cumbre es en tres series de dibujos animados: Los Simpson, Padre de Familia y Futurama.

Todos sabemos que Homer Simpson bebe cerveza Duff, trasunto de la proletaria y real Bud. En Springfield no se bebe otra marca, pero fuera de Springfield, las cosas cambian. En un viaje que hace al sur de Estados Unidos, Homer descubre que allí beben otra marca y que consideran que la Duff es basura. El descubrimiento le contraría y le abre nuevos mundos, y acaba enamorándose de una cantante country a la que produce un disco. Salirse de su marca de cerveza conocida, de la seguridad del hogar, le trae a Homer disgustos. Hay muchos capítulos cerveceros en Los Simpson: cuando visitan la fábrica Duff, cuando se impone la ley seca y Homer se convierte en el Barón de la Birra... Thomas Mann aprobaría los guiones de Los Simpson donde la cerveza es símbolo de garrulismo y lerdez.

Padre de familia sigue la línea de Los Simpson (en esto y en todo), y se inventa también su propia marca de cerveza: Pawtacket Pat (el Pat es de Patriot). Como la Duff, también recuerda a la clásica Bud . "¡Bebamos hasta que no podamos sentir ni un sentimiento!", grita Peter, que bebe Pawtacket Pat como Homer bebe Duff, y lo hace en La Almeja Borracha, como Homer lo hace en Moe’s. De hecho, Peter acaba trabajando en la fábrica de cerveza, pero en la parte administrativa, porque como no puede controlar su problema con la bebida, le quitan de la planta de producción. El episodio cervecero por antonomasia es cuando visitan la vieja fábrica de Pawtacket Pat (antes de que Peter trabaje en ella): una parodia muy cabrona de Charlie y la fábrica de chocolate.

En ambas series, la cerveza es sinónimo de aborregamiento y borrachera contínua. En su cosmovisión, la cerveza es tan nociva como la tele o las armas de fuego y fomenta la garrulez y las posturas políticas conservadoras. Por eso hablo de mistificación de la cerveza, porque se le echan encima las culpas de algo que no es asunto suyo: la cerveza tiene una cultura tan rica como la del vino, y bastante más antigua. Que a los amantes de la cerveza se nos asimile a borregos destripaterrones es una lástima. Tan borrachuzos como nosotros son los amantes del vino (bebida a la que también me apunto) y nadie les señala con el dedo. No digo que seamos más dignos, pero me jode que haya borrachos de primera y de segunda clase, sólo porque la cerveza sea una bebida mucho más popular. ¡Hics!

Sin embargo, Futurama, que nació del mismo cerebro que Los Simpson, añade matices a este axioma.

Hay un capítulo genial de Futurama en el que Fry, Bender y Leela deciden fabricar cerveza casera. En Estados Unidos, en el Reino Unido y en Bélgica esto es un pasatiempo bastante extendido: se pueden comprar "kits cerveceros", con la levadura y la malta en dosis ya preparadas, y en una cocina normal cualquiera puede elaborar con ellos una pequeña cantidad de cerveza casera (25 o 50 litros como mucho), dándole un toque personal y experimentando con técnicas de maestro cervecero. En Futurama aprovechan esa popular afición para armar un capítulo muy divertido donde son muy fieles al proceso real de producción de cerveza. El robot Bender se ofrece como cuba de fermentación, y en su carcasa va madurando el producto hasta que está listo. La gracia consiste en que, como la cerveza fermenta con levadura, Bender dice: "¿Levadura? ¡Oh, voy a tener un ser vivo creciendo en mi interior!". Y a partir de ese momento, la elaboración de la cerveza se vive como un embarazo, durante el cual Bender engorda como si estuviera preñado de verdad. La extracción de la cerveza se narra como un parto.

En fin, seguro que hay muchos más ejemplos. Las pelis de irlandeses dan mucho juego: vean El hombre tranquilo, por ejemplo, y aprecien con qué mimo se tiran las pintas de cerveza stout en el pub. En literatura no se me ocurren muchas más referencias, la verdad, pero agradecería que compartiérais aquí las que vosotros conocéis.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

8 comentarios

S. del Molino -

Manu: pero era Bud Light, no la Bud normal.
Rondabandarra: ¿"Supermaderos"? ¿"Club desmadre"? Vale que en verano nos relajamos todos un poco, pero por Dios, Rondabandarra, para compensar eso y recuperar el nivel te tendrás que tragar a Bergman entero en versión original sin subtítulos.

Rondabandarra cervecero -

A bote pronto se me ocurre una por la que pido disculpas a priori. Me la bajé (en mala hora) de la mula por el simple hecho de llamarse "La fiesta de la cerveza" y sí, la peli va íntegramente sobre cerveza, pero es un coñazo inaguantable aunque teóricamente es de risa. No sé quién se reirá con los infames “Broken Lizard”, un grupo ¿cómico? yanqui que ha perpetrado cosas como “Supermaderos” o “Club desmadre”. No tienen gracia ni para ser malos.
Si me acuerdo de alguna otra con un mínimo de visibilidad, la comento.

Saludos cerveceros

Manu Marín -

Puede que la Bud sea, como tú dices, una cerveza para tíos con los pantalones bien puestos, pero mira lo que opina Charlie Parker, el investigador privado de Johnn Connolly, no el genial saxofonista, de la Bud light: "Obviamente el billar era un asunto serio en el Welcome Inn. En cambio, la bebida no lo era. Todos los hombres duros dispuestos en torno a la mesa de billar tenían en la mano botellas de Bud sin alcohol, que en un local de copas, para el verdadero bebedor, equivaldría a la lima con sifón". (De "Todo lo que muere") Un brindis por tu blog, Sergio, aunque con Estrella o,mejor aún,con WollDam.

S. del Molino -

Sí, j., fue ayer mi cumpleaños. En lo más yermo del verano, jajaja. Gracias por acordarte.

j -

Creo que cumples años el mismo día (que no la misma cantidad) que Madonna. Felicidades pues.

Miguel Ángel Y. -

Genial, Sergio. Bueno, pasaremos el verano tan ricamente, ¿no? Abrazos y, cuando no puedas dormir, pásate por mis blogs, jajaja.

Severiano -

El comisario Maigret es un gran bebedor de cerveza, aunque no la saborea ni mima el momento de trasegarla, simplemente deja a su mujer esperando en la acera mientras él entra a toda prisa en un bar para tomar un vaso de cerveza, o encarga al bar de la esquina que suba al despacho del Quai des Orfèvres cervezas y bocadillos mientras él y sus hombres de la policía judicial estudian un asunto durante horas, fumando como corachas.

Se bebe bastante en las novelas de Maigret, sobre todo cerveza y vino blanco.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres