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El Blog de Sergio del Molino

EL LIBERALISMO Y EL LIBERALISMAJE

EL LIBERALISMO Y EL LIBERALISMAJE

Laissez faire!, que gritaban los primeros liberales. Dejen hacer al mercado, que se autorregule. Reduzcan el Estado a un ejército y unos cuantos policías para cuando las cosas se pongan feas y dejen que los empresarios, esos superhombres, se las apañen solos. Que la sana competencia rija la sociedad, que cada uno se pondrá en su sitio.

Eso predican los llamados neocon, que tienen nombre de malo de cómic, y eso han hecho hasta ahora, restregando sus nalgas sobre la cara del cadáver de Keynes, ese protocomunista.

Oiga, es que a lo mejor el Estado debería organizar un sistema sanitario decente y tal, les pedían los cizañeros de las turbas.

¡No! Eso es intervencionismo. Contrate un seguro privado y estimule la economía, gañán, les respondían. ¿Qué quiere, que se lo pague todo papá Estado?

Oiga, es que a lo mejor habría que organizar un sistema de becas para que todos los ciudadanos pudieran acceder por igual a la educación superior y la única criba la establezcan los méritos y la inteligencia de cada uno y tal, les pedían los cizañeros de las turbas.

¡No! Eso es intervencionismo. Si usted es listo, no se preocupe, que algún emprendedor con altas miras le tutelará si le cae en gracia. Trabaje, ahorre o pida uno de esos créditos bancarios para estudiantes, gañán. ¿Qué quiere, que se lo pague todo papá Estado?

Oiga, es que a lo mejor habría que montar un sistema de pensiones que no obligue a los ancianos a escarbar en la basura y tal, les pedían, insistentes, los cizañeros de las turbas.

¡No! Eso es intervencionismo, ¿cómo les vamos a hacer eso a los bancos, cómo les vamos a quitar clientes? ¡Que hubieran contratado un plan de pensiones, gañanes! ¿Qué quieren, que se lo pague todo papá Estado?

La cosa nos había quedado clara. Rockefeller es nuestro dios y Chrysler su profeta. Hágase a usted mismo, no medigue al Estado, viva su libertad a gusto y deje de molestar. Si no puede pagarlo, pida un crédito. OK, fale, comprendido, ya nos buscamos la vida por ahí, les dijimos, vencidos y desarmados.

Pero el otro día sonó el timbre de los neocons. Ya iban a echarles a los perros, temerosos de que los cizañeros de las turbas volvieran con otra de sus monsergas comunistas, pero al otro lado de la mirilla había un grupo de colegas: los hermanos Lehman y cuatro o cinco amiguetes más. Llevaban una botellita de vino como regalo.

-Hombre, cuánto bueno, pasad, pasad, sentaos a gusto, que estáis en vuestra casa. ¿Un habanito?
-¿De los que están prohibidos por el bloqueo a los comunistas? No, gracias, me acaban de traer una remesa. Intercambiemos cigarros.
-Faltaría más. Y bien, queridos amigos, ¿qué os trae por aquí?
-El crack de Wall Street y tal, que nos ha pillao a contrapié.
-Sí, algo he oído. ¿Y qué podemos hacer por vosotros?
-Pues oiga, es que a lo mejor habría que organizar una intervención estatal para salvar nuestras empresas de la ruin ruina y tal. Ya sé que eso es intervencionismo y como liberales estamos radicalmente en contra de que papá Estado pague nada, pero...
-Ps, no digas más. Eso está hecho. Entre amigos, sobran las excusas. Luego me dices cuantos milloncejos necesitas y te hago una transferencia desde la Reserva Federal. Hala, vamos a echar un cinquillo.
-¡O un mus!
-¡Venga ese mus!

No se les puede culpar. Por los colegas, lo que sea. Si el respetado ingeniero hecho a sí mismo que presume a todas horas de haberlo conseguido todo con su esfuerzo y no tolera que le endosen "recomendados" en su equipo se apresura a enchufar a su vástago cuando le llega la edad de trabajar, aunque sea un inútil que no se sabe atar los zapatos, ¿por qué los liberales no van a usar el Estado que controlan y desprecian a la vez para echarle una manita a sus colegas? Entre la gente que se quiere, hay que dejar la ideología a un lado, ¿verdad?

A mí me ha emocionado ver a Bush salvando a sus amigos en peligro. Claro que para tener callados a los cizañeros de la turba ha tenido que decir que interviene en la economía para evitarnos la ruina a todos. Está bien, George, nos lo creeremos (guiño, sonrisa y codazo cómplice), pero tú y yo sabemos que esto no tiene que ver con la política: tío, eres un sentimental y lo has hecho por amistad. Qué grande: antes que presidente y antes que liberal o neoliberal, eres amigo de tus amigos. Chapeau. El día que la amistad y el amor se antepongan al fin a las convicciones, a la profesionalidad y a las ingratas leyes, alcanzaremos la soñada Arcadia de los osos amorosos postliberales. Pero de osos amorosos guays, de los que viven en las nubes y hablan ñoño, no de esos osos que huelen mal, se refrotan por los árboles y llenan el bosque de zurullos de treinta kilos. Esos, como no tienen amigos, que hagan cola en la seguridad social, a ver si encuentran una raspa de salmón o algo que les tenga entretenidos y sin protestar.

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