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El Blog de Sergio del Molino

JUGUETES FP

JUGUETES FP

Acaba de pasar su cumpleaños y ahora vienen las navidades (vienen ya, ¿verdad? No habré vuelto a confundirme de setas, voy puesto de amanita muscaria y por eso veo tantas lucecitas por la calle antes de tiempo). Le debemos unos cuantos juguetes a nuestra sobrina, y los cabrones que compran a tiempo ya se nos han adelantado. ¿No estábamos en que había crisis? Joder, pues qué poco se nota: todos los juguetes que nos molan o los ha comprado ya algún bisabuelo o están agotadísimos (la dependienta nos mira pensando que somos unos panolis, que hay que espabilar y comprar las cosas antes). Parece que los regalan, pero luego miras las etiquetas y ves que no, que la fabricación de juguetes sigue siendo un negocio con futuro.

-¿Y un kit de herramientas de juguete como las de su padre? -sugiere Cris.

Su padre pertenece a esa estirpe de semidioses gremiales llamados fontaneros. No es mala idea, pero la madre de la criatura se niega fieramente: no quiere tener la casa llena de tuberías de juguete.

-No tendrías que habérselo consultado: hechos consumados, Cris, hechos consumados -le recrimino-. Los tíos han de actuar como saboteadores revolucionarios: dejamos el paquete y salimos huyendo, y que luego vayan los padres a recoger los cachivaches.

En esas estamos cuando leo en la novela En lugar seguro, de Wallace Stegner, un sugerente pasaje sobre el matriarcado de Massachusetts. Según Stegner, los anglosajones pobres descendientes de la colonia emigraron al oeste y fueron sustituidos por emigrantes italianos e irlandeses. De los anglos sólo quedaron cuatro ricos, recluidos en Harvard y en las universidades de la Ivy League. Desaparecieron los que trabajaban con las manos y se quedaron los intelectuales, y esos no sirven de referencia para los niños, por eso las mujeres asumieron todo el liderazgo del clan. Los intelectuales de las universidades no servían de nada a los niños porque su actividad no puede ser imitada por ellos. Se puede jugar a ser un leñador como papá, un albañil como papá, un alfarero como papá o un agricultor como papá, pero no se puede jugar a comentar la Eneida como papá. Así que se rompió el vínculo padres-hijos. O se pospuso hasta que los hijos tuvieran edad para comentar la Eneida.

Pienso en eso y envidio un poco a mi sobrina, que tiene un padre a quien imitar. Para mi hijo, cuando lo tenga, seré un tipo que hace cosas incomprensibles que no se pueden ver. No le podré comprar un ordenador para que escriba como su padre.

Es la vida que he elegido, pero a veces me da rabia esta inutilidad. Me dan envidia los que son útiles a su entorno, los que pueden echar una mano a su familia y a sus amigos. Mi cuñado el fontanero nos puede arreglar un grifo en una urgencia, mi hermano puede resolver un montón de problemas ingenieriles, Michel sabe arreglar cualquier cosa que lleve un motor y mi cuñada te mira la tensión y te practica los primeros auxilios si te atragantas en una competición de comer polvorones. Conmigo no se puede contar para nada. Antes, aún podía escribir cartas de amor por encargo, pero creo que ahora nadie encargaría sms de amor. Nadie necesita a un juntaletras, por eso ningún niño quiere ser juntaletras de mayor, porque lo que mola es echar un cable a los demás, sentirse necesitado. 

He elegido una vida inútil, absolutamente egoísta. Escribir sólo me satisface a mí, no soluciono nada práctico. Ni siquiera puedo aportar falsos consuelos, como los psicólogos.

¿Qué, os he engañado? Que no, que estoy contentísimo. Con lo tranquilo que yo vivo sabiendo que cuando me llama mi gente nunca es para pedirme un favor. Su amor es genuino y desinteresado porque saben que no les puedo aportar nada, que nunca les voy a cambiar un enchufe ni a reparar una caldera, así que me tienen que querer porque sí.

Pero hay días en que me da rabia que haya gente que tenga juguetes de sus profesiones para comprar la admiración de sus hijos. Qué cabrones.

PS: en mis tiempos de instituto, unos colegas montaron un grupete y compusieron un greatest hit neopunk que cantábamos todos. Se titulaba Centro FP, y decía así:

Fracasaste en los estudios
en aquel colegio de habas
y por eso terminaste
en un centro de FP.

¡Centro FP, centro FP!
¡Centro FP, centro FP!

Venderás tripis y porros
a los críos de primero.
Te llenarás los bolsillos
con su jodido dinero.

¡Centro FP, centro FP!
¡Centro FP, centro FP!

Ya veis, la poesía de los Chichos y la sensibilidad de un Syd Vicious con parálisis cerebral. Una pena que no triunfaran.

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4 comentarios

S. del Molino -

¿Qué clase de tíos seríamos si nos confabulásemos con los padres? ¿Unos traidores quintacolumnistas? Nuestras acciones revolucionarias van siempre en favor de los caprichos del niño, nunca de las necesidades de los progenitores.

La madre de la sobrina -

Nada de hechos consumados tío Sergi!!! Hay que consultar el tema de los regalos, ya que me niego a no poder entrar en casa de los trastos que podemos tener acumulados.....

Aunque si quieres te vienes a vivir con nosotros, y te contrato de porno-chacho para recoger veinte veces al día todos los cachivaches que utiliza tu sobrina en sus ratos de esparcimiento!!

Besicosssssss

S. del Molino -

Joder, ¡y a mi!
Por eso lo pongo.

Javivi -

Pues a mí me parece un temazo!
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