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El Blog de Sergio del Molino

DON NICOLÁS

DON NICOLÁS

Nicolás Salmerón no tiene calle en Zaragoza. Ni en Barcelona, ni en Bilbao, ni en Valencia, ni en Sevilla ni en ninguna de las principales ciudades de España. En Madrid sí que hay una calle suburbial al lado de la M-40, al sur de San Blas, que lleva su nombre. No es una calle céntrica ni una avenida con árboles. Ni siquiera una glorieta. Por supuesto, tiene un paseo en su pueblo natal, Alhama de Almería, y en la capital de su provincia natal, Almería, tiene calle y parque. El tributo normal de la patria chica a su hijo, aunque sea bastardo. En el callejero del resto de España, silencio.

Es una ausencia normal: Roma no paga a traidores, y Nicolás Salmerón fue un traidor. No merece ver su nombre honrado en placas.

El 18 de julio de 1873, Nicolás Salmerón fue elegido presidente de la República de España. Ocupó el cargo hasta el 7 de septiembre. Ese día, presentó su dimisión. Aquella mañana le habían puesto en la mesa del despacho varias sentencias de muerte, y él se negó a firmarlas, pues era un republicano humanista contrario a la pena capital. En consecuencia, dimitió, que era la única forma de negarse a ser verdugo. Le horrorizaba poner su nombre al pie de una sentencia de muerte. Su caso es único en la historia de España, una historia de personajillos patéticos dispuestos a vender a su madre troceada con tal de seguir en el poder. Los mandamases españoles han sido siempre expulsados del poder, nunca se han ido por propia voluntad. A lo sumo, han corrido a ponerse a salvo antes de que empezasen a llover chuzos de punta sobre su cabeza, como hizo Alfonso XIII cuando escuchó cómo empezaban a afilar la guillotina en la Puerta del Sol.

Nadie entendió el gesto de Salmerón. Nadie entendió sus remilgos y nadie se lo perdonó. Después de la Primera República, trató de volver a dar clases en su cátedra de Metafísica en la Universidad Central de Madrid, pero era ya un apestado y no estaban dispuestos a dejarle vivir tranquilo, así que tuvo que coger el camino del exilio en París. Murió muy cerquita de Aragón, en Pau, en 1908. Por supuesto, nadie le había quitado la cátedra universitaria, que sólo quedó vacante tras su muerte. Salió a oposición y la ganó un joven portento llamado José Ortega y Gasset. Sucesor más que digno. Qué menos.

Pienso en Nicolás Salmerón, en ese burgués que siempre quiso hacer lo que creía correcto y que dio su mejor lección fuera de la universidad, y creo que sus huesos estarán retorciéndose de asco al ver como todo un señor feudal, el Gran Duque de Luxemburgo, echa para atrás una ley aprobada por un parlamento en esta Europa tan democrática y buenrollera. También por remilgos morales, pero qué distintos, ¿verdad? Y qué distinta la dignidad de un presidente democrático -con muchos peros, pues el sufragio de la Primera República no era universal- y la de un botarate que dirige un Estado por tradición de endogamia monárquica.

Pienso en Nicolás Salmerón y en su ausencia del callejero. Y también en su ausencia en las escuelas. ¿Cuántos chavales de hoy sabrían quién fue y por qué dimitió? Lo dicho: Roma no paga a traidores. Pero no se apuren, que al Gran Duque de Luxemburgo no le faltará de nada.

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8 comentarios

Rondabandarra Maradona -

Síiii, sha aterrisé, vieja!!
Es reliiinda, sobre todo la carne de vacuno. :D

Anakrix -

Rondabandarra, ya has vuelto!!! Cómo ha ido el viaje? A que Argentina es relinda?

Rondabandarra Gardel -

¡La pucha, qué frío tienen acá! Ché, con lo rebién que se estaba en la Argentina, pibe...
P.S.: Qué pelotudo que sos, cómo me quisiste tirar de la lengua en las "Cosas de blogueros"...

S. del Molino -

Jajajajaja. Cernícalo, sé quien eres. Veo que sigues dolido por la tarde esa del cernícalo, jajajajajajaja.
Tío, yo del centro de mayores es deprimente. Y un centro cultural en Chamartín, el barrio menos cultural de España... Un abrazo, Cernícalo.

Cernícalo Primilla -

En Madrid, D. Nicolas no sólo tiene calle, exite un Centro Cultural, otro de Mayores y una Escuela de Música, todos ellos en el Distrito de Chamartín.
¡¡¡¡ si es q somos de un abierto !!!!

angel -

No me refería exclusivamente a la "decoración monarquica".
Efectivamente aquí pintan poco. Bueno en el Hola quizá.

S. del Molino -

Líbreme Marx de sacarle la cara a los Borbones, pero el caso de España es muy distinto: aquí el rey no tiene capacidad legal alguna para vetar ninguna ley. O traga o abdica, no tiene más opciones. El Gran Duque de Luxemburgo sí que tiene poder legislativo. No hay comparación posible.

angel -

Pones el caso del duque de Luxemburgo, pero aquí lo tenemos peor, ni siquiera se discute y mucho menos se aprueba en el parlamento.
¡Ni mentarlo, a ver si se molesta alguien!.
Es verdad que en todas casas cuecen habas, pero desde luego en la mía, a calderadas.
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