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El Blog de Sergio del Molino

HOW ARE YOU DOING, AMIGO?

 

Venimos del concierto de Calexico cargados de espíritu fronterizo, de esa música de la raya, del lugar donde rompen dos mundos. Calexico es California y México, es ese trozo del desierto donde Estados Unidos se confunde con México, donde el folk recupera su razón de ser, donde las energías populares y las tradiciones enfrentadas durante siglos encuentran un acoplamiento sonoro que apunta directamente a la caja torácica de quien escucha.

De todas las fronteras, la de México y la de Estados Unidos es una de las que más nos concierne a los que vivimos en este país. Porque en ella chocan y se contaminan dos culturas que hemos mamado: el american way of life y el barroco mexicano. Dos mundos poderosos, dos culturas brutalmente dominadoras, la anglosajona protestante y la hispánica católica, convergen en Tijuana y San Diego. El choque tiene que ser brutal por fuerza: ahí se libra la batalla que no pudo presentar Felipe II con la Armada Invencible. Ahí no hay mar. Sobre el desierto, los dos mundos pueden colisionar con la violencia que tanto complace a ambos. Nosotros, hijos por igual de los cuadros del Bosco y de Cheers, no podemos quedarnos indiferentes ante ese espectáculo. A los españoles, la música de Calexico nos toca fibras muy hondas y muy bien afinadas.

Quizá la fusión de la cultura mexicana y la estadounidense empezó en la batalla de El Álamo, pero yo prefiero ver a Ambrose Bierce como el pionero de este mestizaje. El escritor que inspiró Gringo viejo a Carlos Fuentes salió de San Francisco en 1910 para unirse a la revolución de Pancho Villa y nunca más se supo de él. Se lo tragó el desierto.

La frontera como obsesión y como tema está en la Sed de mal de Orson Welles y en casi todas las películas de Sam Peckinpah (Calexico habría puesto una banda sonora espléndida a las pelis de Peckinpah). También está en Iñárritu y en la música de Abierto hasta el amanecer. La frontera es rock de largas notas y voces agudas.

La frontera es Roberto Bolaño. El mejor libro de la literatura de frontera escrito en español es 2666.

Para los americanos, el otro lado es el reverso tenebroso, el santuario de los fugitivos, el lupanar donde aparcar las inhibiciones y quemarse el hígado, el paraíso de las 72 vírgenes. Para los mexicanos, el otro lado es el del curro duro, el de la honradez, el de la cuenta de ahorro, el de la hipoteca, el de la casa con jardín.

A priori.

Siempre he creído que esa dialéctica de dominadores y dominados explicaba el mundo de la frontera. Ahora dudo. Ahora pienso que es todo más complejo, que también hay dominados entre los dominadores y dominadores entre los dominados, que el juego de fuerzas en la sociedad fronteriza es mucho más sutil, que la contaminación no siempre se escurre de arriba abajo, sino que también trepa y se enrosca. Que cuando dos culturas con una personalidad tan fuerte se encuentran, el resultado del encuentro no se puede explicar en un esquema de tesis-antítesis.

Calexico son un ejemplo de ello: un grupo de dominadores, de californianos anglos bien situados, fascinados por la música del sur. Entienden que lo mexicano forma parte de su cultura fronteriza tanto como Shakespeare, y lo integran orgullosos, sin mirar por encima del hombro, sin pretensiones ni doblez.

El discurso oficial de Estados Unidos, la mitología de masas que se enseña en la escuela dice que lo anglosajón es la espina dorsal de la cultura del país, y que todos los demás elementos son secundarios. Pero cada vez son más los estadounidenses que reniegan de ese dogma y sienten -con sobrada razón-, que su país tiene varias espinas dorsales, y que la herencia hispana es tan reivindicable y poderosa como la anglosajona. Los viejos espaldas mojadas les están ayudando a verlo así, les están ayudando a reencontrarse con una parte de su país que desconocían. Por eso Calexico suena tan auténtico: porque es folk vivo de verdad, porque son los sonidos sentidos de la tierra. No es mestizaje, es música de frontera, es la música de una generación abierta que no quiere oponer ningún nosotros a ningún ellos. Es la música del mundo en el que yo quiero vivir.

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4 comentarios

daniel -

he echado un ojete al blog y sabras mucho de musica pero en lo que se refiere a los estilos mas durillos no tienes ni pajorela idea. documentate un poo o no digas tantas tonterias por que a los ojos de tus lectores gafapastas quedaras bien pero ante cualquier iniciado en el rock y metal quedas como el culo..

Angel -

Coincido en el mundo que necesitamos, desde luego tiene que ser otro y muy diferente.

Tan sólo aporto una matización respecto a Calexico. Si bien sus dos componentes principales (voz/guitarra y batería), se conocieron y comenzaron en la música en California, la mayor parte de su trabajo musical y la formación como Calexico es original de Tucson (Arizona). De hecho creo que el sonido fronterizo que proyectan es bastante diferente a lo que se puede escuchar en otros grupos californianos.

S. del Molino -

No, aquí sólo tocó Jairo Zabala, de DePedro y la Vacazul, que no sé si se ha unido definitivamente a la formación de Calexico.

Cernícalo Primilla -

Si señor, también me apunto a ese mundo donde caben otros mundos.

¡¡¡¡ Que directo tiene esta buena gente !!!!

Por cierto, ¿fue a Zaragoza Amparo Sánchez-Amparanoia?. En el concierto de el jueves en Madrid "ayudo" en 3 temas de ole, ole, ole.
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