Blogia
El Blog de Sergio del Molino

EL ASESINO CATÓDICO

Columna Del revés, publicada hoy en el suplemento MVT de Heraldo.

La peli de la que hablo, como providencialmente ha investigado el detective Rondabandarra (gracias, amigo), existe, no la soñé. Se titula Kamikaze, la dirigió en 1986 Didier Grousset y uno de sus guionistas fue (cágate, lorito) Luc Besson. Así que no iba muy desencaminado en mis delirios (perdonad las erratillas, si las hay, pero es que he tenido que cortipegar desde el PDF y el volcado de texto da errores que hay que corregir a mano. Puede que se me haya pasado alguno).

 

Puede que lo soñara -aunque espero que no, ya que, si así fuera, debería empezar a contarle mis sueños a un buen psicoanalista lacaniano de la línea dura-, porque la he buscado por Internet no he encontrado nada que se le parezca, pero juro o prometo que vi hace años una película espantosa y delirante de un tipoque asesinaba a presentadores de la tele a través de un pistolón de rayos que apuntaba a lapantalla de su televisor. El rayo mortífero hacía el recorrido inverso a la señal catódica hasta llegar a la cámara del plató, salía por el objetivo y dejaba frito al presentador. Tras unas cuantas muertes, las teles dejaron de emitir en directo, y los sagaces investigadores concluyeron que el asesino tenía que ser un sociópata adicto a la tele, que la tuviera encendida incluso aunque no hubiera programación. Así, rastreando a los que ven la tele entre las dos y las cinco de lamadrugada en París -sí, amigos, la película era francesa hasta las cachas: ¡toma excepción cultural y NouvelleVague!- localizaron al criminal. Obviamente, se trataba de un friki gordo y resentido que envidiaba a los guapos y listos que salían por la tele y que se había fabricado un cacharro de rayos para cargárselos. Otro talento que la NASA pasó por alto.

Bien pensado, puede que aquello no fuera un bodrio, sino una sofisticada alegoría de la postmodernidad. De hecho, creo que algún libro de Michel Houellebecq o de Le Clézio o de Amélie Nothomb -o de los tres a la vez- tiene un argumento parecido.

Hoy, en cualquier caso, esta alegoría sería imposible, pues la emisión de las cadenas es contínua las 24 horas, y ese es unode los mayores errores que han cometido los programadores. Porque hoy ya no podríamos localizar al gordo matapresentadores, porque la Familia Real no puede salir despidiendo la emisión con el himno, porque la niña de ‘Poltergeist’ ve anuncios de alargadores de pene en vez de los fantasmas de toda la vida y porque -y los noctámbulos que no madrugan coincidirán conmigo- no, ¡no queremos ver vídeos porno de Lucía Lapiedra en el móvil! Echamos de menos los tiempos en los que la tele descansaba por la noche, cuando el argumento de esa peli todavía era posible. 

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

1 comentario

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres