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El Blog de Sergio del Molino

LA VOCACIÓN ANACRÓNICA

Miguel Mena se ha currado un montón la entrevista que me ha hecho este domingo en su programa de la Ser. Me he sentido un poco como en un especial de Esta es tu vida, con intervenciones estelares de Alberto Serrano Dolader y de Sergio Navarro. Yo no sabía nada, ha sido todo sorpresa. Un placer, la verdad. A ver si me pasan la grabación y puedo colgarla en algún sitio. Creo que he dicho muchas tonterías, como siempre.

Sergio Navarro ha dicho -o he creído entender- que una de las cosas que le atraen de este rinconcito digital es que un tipo jovenzano como yo (aunque encanezco y se me despeja la coronilla a ojos vista) tenga entre sus variadas obsesiones y afinidades a actores de cine mudo, a gente de otras épocas y a escritores que llevan mucho tiempo criando malvas... No sé cómo de variadas son las obsesiones que vuelco en este blog, porque a mí me da la sensación de que siempre estoy dándole vueltas a las mismas monsergas, pero al escuchar a mi tocayo me he acordado de una vieja competición de anacronismos.

Hace años, una amiga y yo coincidíamos en que los dos éramos seres anacrónicos, y que en lo único en lo que nos diferenciábamos era en las épocas que habíamos escogido para nuestros anacronismos. Ella se sentía más años 20 y yo me identificaba más con el feísmo post-hippie. A ella le molaba el mesmerismo, y a mí, la lisergia mental sin ácido. Ella iba más de fox-trot, y yo, de guitarreo prepunk. Ella era de Houdini, y yo, de Juan Tamariz. Ella era aristócrata, y yo, comunista. Ella iba de Nabokov, y yo, de Cortázar.

Todo muy dispar, apenas coincidíamos en nada. Y, sin embargo, nos entendíamos, había compenetración. Según ella, la clave de nuestra afinidad era que, más allá de los hitos concretos, los dos éramos seres anacrónicos. O mejor: los dos teníamos una vocación anacrónica. Y en esa vocación germinaba nuestra intimidad.

Ser vocacionalmente anacrónico no significa que sientas nostalgia de un tiempo no vivido, ni que te mueras por meterte en una máquina de tiempo, ni siquiera que quieras recrear ese tiempo en la actualidad. Ni mucho menos. La vocación anacrónica convierte el pasado elegido en energía creadora para el presente y para el futuro. No busca revivals ni teatrillos ni Cuéntame cómo pasó. No se trata de imitar ni de recrear, sino de parasitar la esencia de una época y de un lugar y aprovecharlo hoy.

Es algo sutil, difícil de explicar y difícil de comprender para uno mismo. Pero los anacrónicos nos entendemos.

Gracias, tocayo Navarro, por esa intervención radiofónica. Colorao me he puesto y todo. Miguel Mena ha sido testigo (qué cabrón, menuda encerrona...).

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4 comentarios

S. del Molino -

Mecha: honor que me haces al leerlo. Cuenta con que te llegará un ejemplar a Alemania.

supermaña -

Aunque estuvieras calvo, y no seas tan presumido que a todos nos clarean las sienes;si has nacido en 1979( d.de F.)eres joven; (a.de F.) o (d.de F.)esa es mi (di)visión de este asunto.
salud.

Mecha -

Sergio: disfruto muchísimo con tu blog. Incluso lo tengo con acceso directo desde mi escritorio! Enhorabuena por la presentación en sociedad de "Malas Influencias". De verdad me encantaría poder estar allí, en el Fnac, aplaudiéndote. Y claro, leerlo.
Quién te dice... tal vez en un tiempo te tengamos por aquí abriendo la Frankfurter Buchmesse.
Alles die beste!

Enrique -

La verdad es que la entrevista ha estado muy bien. Ha sido divertida. Y, además, en cuanto has podido, has soltao la palabra "miasmas".
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