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El Blog de Sergio del Molino

HANG OVER

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Ya está, el niño ha echado a andar. Ya lo hemos presentado en el parnasillo local y ya viaja de estante en estante. Lo del jueves en la Fnac de Zaragoza fue mucho más bonito y emotivo de lo esperado, pese a la lúgubre apariencia de esta foto. Aquí estamos, de izquierda a derecha, Santiago Paniagua, un servidor y Óscar Sipán, el editor culpable del invento. El Fórum se llenó y unos cuantos tuvieron que aguantar nuestras plomizas intervenciones de pie. Como los focos me daban en la cara, sólo veía que había un montón de gente, pero apenas distinguí tres o cuatro caras. Luego me dijeron que asistieron amigos y conocidos a los que no pude abrazar y me hubiera gustado, pero en cuanto acabé mi discursito me tuvieron un buen rato firmando ejemplares y no pude charlar con casi nadie. Daros por saludados y considerad este post una forma de humilde agradecimiento por acompañarme en este día.

Gracias sobre todo a Santiago Paniagua por una apostilla a su presentación. Después de decir muchas tontadas sobre mis facetas periodística y juntaletrística, añadió: "Y, además, es mi amigo". De todas las atribuciones que me hicieron en las glosas y perfiles, la condición de amigo de Santi es, sin duda, la que más me enorgullece. Se lo digo aquí, por escrito y a la chita callando, porque los dos somos tíos chapados a la antigua, que prefieren expresar su afecto palmoteándose el lomo y mentándose a la madre.

Gracias también a Óscar Sipán, que se curró un speech en el que demostró que no sólo había leído el libro, sino que lo había diseccionado hasta la última subordinada. Le agradezco su lectura esmerada y puntillosa, pero lo que nunca podré agradecerle con palabras es que me haya incluido en la nómina de su crecientemente exquisita editorial, ennobleciendo mi plebeyo nombre.

Fue fantástico compartir ese pequeño momento ritual con tanta gente querida. Un buen porcentaje de las personas a las que más quiero en este mundo estaban reunidas en la sala aquella tarde, y me encantó maquearme con una americana ad hoc y charlar un ratito con ellas sobre el libro.

Pero lo mejor, como siempre, no se puede contar. Ya sabéis: brindis, cena y cachondeo con la panda de siempre. Al día siguiente, resaca equina, pero mereció la pena.

Han escrito una cosita al respecto en el Heraldo. Lo puedes leer pinchando aquí o yendo al blog de Malas influencias, que enseguida va a ir engordando con material diverso.

PS: no me olvido de Ángel Gracia, director de comunicación de la Fnac, que organizó el sarao a las mil maravillas. Me ha dicho que las ventas de la presentación han ido muy bien, y la verdad es que a mí casi me dio calambre de firmar libros. Ojalá haya muchos días así. Como siempre, un placer, Ángel.

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9 comentarios

David -

Aunque tarde, aprovecho la ocasión para desearte todo lo mejor en esta aventura que has comenzado. Si no encuentro el ejemplar aquí en Málaga echaré mano del teléfono para pedirte uno (firmado, claro). Un abrazo.

acróbatas -

Claro, claro!!! Allí estaríamos!!!

S. del Molino -

Intentaré ir a Bacelona. Se lo voy a sugerir a la editorial, a ver qué les parece. Pero tenéis que venir a animar, que como no haya nadie, mi editor me corta los eggs.

acróbatas -

Ven a Barcelona...

S. del Molino -

Rondabandarra: jajajajaja. Pues estaba presentando. La literatura es un circo y necesita animadores.

Chelita: pues tendrá que ser, muy probablemente, en abril, porque yo ahora en marzo me piro de vacaciones.

Chelita -

Sergio, ¿para cuándo la presentación en la capital del reino? Deseosos estamos

Rondabandarra Monchito -

Pero el de tu izquierda, ¿era Oscar Sipán o José Luis Moreno? Madre mía qué ímpetu, qué garra, qué fuerza... Wowwowwowwowwwww...

Pues nada, mozo, ahora a esperar que el libro te dé a ti y a tus lectores muchas alegrías.

Un abrazo.

S. del Molino -

Pues claro, ya avisé que no había aparcacoches!

¡Gracias por venir!

Borrascas -

Había un flusflorescente justo encima de mi cabeza que no paraba de parpadear. Estuve a punto de levantarme y decirlo en voz alta para compartir con tod@s la agonía que eso supone. Pero no dije nada y todo salió bien.
Dicen que Diógenes se masturbaba públicamente, en las calles y en las plazas, y l@s paseantes pasaban de él. Tú lo has superado con creces: te masturbaron dos tíos públicamente bajo la mirada atónita de un@s punkis ochenter@s y aun encima tuviste un público entregado.
(Lo de masturbar lo digo como algo bueno, como que dijeron cosas bonitas de ti; que yo me entiendo pero no sé si lo explico bien).
Pues eso, que un placer. Ah, y a la salida una multa de aparcamiento, pero de esas que no se pagan. Salud.
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