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El Blog de Sergio del Molino

SOÑARSE

Qué gusto da tropezar con una silabeo inesperado, con una variante sintáctica insospechada, con un arcaísmo exhuberante. Qué refrescante es todo cuando el viejo y torpe castellano se sale de su corsé académico y afloran en un texto o en una conversación formas de decir que nada tienen que ver con la tuya ni con la que te han enseñado en la escuela. Te abren la puerta a mundos, a sentimientos y a evocaciones sin explorar, te llaman a regiones de tu idioma que no sabías que existían, pero que para sus hablantes son caminos trillados.

Hoy me he encontrado con esta frase en una novela de Edmundo Paz Soldán:

Me sueño con Hannah todas las noches.

Soñarse con. Ese uso pronominal del verbo soñar le da una dimensión nueva. Parece que el sueño sale de ti, que es un acto consciente, que te esfuerzas por construir y alimentar lo onírico.

Ya había escuchado esa expresión, en una canción de Extremoduro, Bribriblibli. Un verso dice:

Yo me sueño con su pelo.

Robe Iniesta -compositor de Extremoduro- es extremeño, y Edmundo Paz Soldán, boliviano. Un mar y un continente de por medio, y emplean el verbo soñar de la misma forma.

Me voy al Diccionario Panhispánico de Dudas, y allí me encuentro esto, en la tercera acepción del verbo soñar:

En la lengua general culta, soñar no se emplea en forma pronominal; no obstante, la forma soñarse se registra con cierta frecuencia en el español coloquial americano y en algunas áreas dialectales del oeste español, también con un complemento introducido por con: «Yo me sueño con los goles que voy a meter» (Gamboa Páginas [Col. 1998]).

Es decir, que la fórmula "soñarse con" viajó del agro extremeño a Latinoamérica. Entró con la sangre de los rudos conquistadores españoles. Quizá los incas escucharon a Pizarro decir que se soñaba con las tetas de las hijas del sol. 

¿No os parece precioso? Ahora, mis sueños a secas, sin pronombre, me parecen huecos, sin fuerza. Quiero soñarme con algo, como hacen los pastores extremeños y los cocaleros bolivianos, sentirlo crecer y apropiarme de ello.

A veces pienso que hice mal al matricularme en Periodismo y no en Filología, pero luego se me aparece la estampa de un club de vejetes sesteando en la Real Academia y se me pasan las ganas.

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2 comentarios

Javier López Clemente -

Hola Sergio.

Entradas como estas son el regalo que me hace regresar una y otra vez.
Además me ha dado cuenta que mis sueños, aunque no son pronominales, son en cinemascope.

Salu2 Córneos.

Isa -

Leo tu blog desde hace tiempo pero es la primera vez que me animo a dejar un comentario. Seguramente es por la referencia a Extremoduro, y que me recuerde que nos repartimos ir a ver el concierto (y tu me ofreciste ir a mi, y me gustó mucho). Suerte y salud, Sergio, sigue escribiendo.
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