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El Blog de Sergio del Molino

DEL REVÉS: PURO Y AUTÉNTICO

Aquí os dejo la columna Del revés que publiqué el viernes en el MVT. También he actualizado el blog de Heraldo, De reojo. Espero que no os disguste en exceso ninguna de las dos cosas. Por cierto, estoy muy contento porque Félix Romeo menciona Malas influencias en su página del cultural del ABC. Si Don Torcuato levantara la cabeza y viera plebeyos nombres como el mío manchando las páginas de su periódico...

Clinto Bosqueoriental era un tipo difícil de satisfacer. A Clinto Bosqueoriental le gustaba lo auténtico, lo puro, lo irreductible. Clinto Bosqueoriental no compraba pan porque ya no había panes auténticos; no comía carne porque venía de granjas y no de auténticas praderas donde era cazada por auténticos cazadores con auténticos rifles, y no iba a los bares porque no le dejaban fumar a gusto, como en los auténticos bares. Tampoco fumaba porque ya no había auténtico tabaco.

Clinto Bosqueoriental no se resignaba a vivir en un mundo sin autenticidad. Protestaba en las tiendas cuando no encontraba un auténtico ventilador como los de antes, de los que daban auténtico aire. Pero de nada servía, porque los jóvenes que le atendían no eran auténticos dependientes. También enviaba largas cartas a los periódicos protestando por esa insoportable falta de autenticidad, a pesar de que los periódicos también habían dejado de ser auténticos periódicos.

Si Clinto Bosqueoriental pisaba una deposición perruna, lanzaba un suspiro por la consistencia y ductilidad de las cacas de antaño, cuando los perros comían auténtica comida de perro.

Clinto Bosqueoriental solo leía libros clásicos de capa y espada, con tapa dura y dorados en el lomo, y solo escuchaba folclore sanabrés grabado directamente en las eras de Sanabria de la viva voz de la abuela Camuñas, que en paz descanse en su auténtica tumba con su auténtica cruz y su auténtica lápida.

Un día, los vecinos de Clinto Bosqueoriental dejaron de escuchar sus declamaciones gongorinas y los célebres quejíos 'a capella' de la abuela Camuñas. Pasaron las semanas y empezaron a oler una auténtica peste en el rellano. Llamaron a los bomberos, que abrieron a hachazos la auténtica puerta de auténtico roble. Recorrieron toda la casa en busca de la fuente odorífera, pero no encontraron el temido cuerpo. "¡Aquí, jefe, viene de aquí!", gritó un bombero desde la cocina. Señalaba con cara de asco un charco viscoso y marronáceo.

"Habrá que hacer las pruebas -dijo el forense-, pero parece bilis".

Nada más se supo de Clinto Bosqueoriental.

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2 comentarios

Clint -

Mira, jelipoyas, deja de tocarme los cojones o te meto por el culo mi gran torino.

El tío Camuñas -

A ver si dejas en paz a la abuela, que no te ha hecho ná, o te llevas una auténtica mano de hostias, me cago en tó lo que se mueve!
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