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El Blog de Sergio del Molino

¿DEJARTE MI LIBRO? SÍ, HOMBRE, PARA QUE LO LEAS MAL Y ME LO JODAS

¿Recordáis que hace unos días hablaba de un incomprensible artículo de Vila-Matas sobre Coetzee? (No, no os acordáis, porque cuando yo hablo, vosotros estáis a vuestras cosas, que lo sé yo). Pues el asunto está levantando polvareda -el artículo de Vila-Matas, no mi post-, porque, como era fácil presumir, el texto era en realidad un sopapo traicionero y encubierto, una de esas ridículas venganzas de baratillo que se gastan los grandes de las letras. Antes de internet, la cosa se habría quedado en nada, pero con los blogs, ahora todo se sabe, y a los cotillas nos ha faltado tiempo para enterarnos de que el "escritor pajarillo" con el que se metía Vila-Matas en el artículo es Kiko Amat, y que el reseñista de Coetzee al que pone a caldo y trata de tontolaba sin mencionarlo es Jorge Carrión. Este último ha respondido a Vila-Matas en su blog.

Y más vila-matadas. Según refiere Rafael Reig en su blog, citando una noticia de Público, Vila-Matas y Paul Auster aprovecharon unas charlas en Nueva York para proclamar su hartazgo por los lectores estúpidos, esos que no entienden lo que quiere decir el autor. Qué duro es ser un autor exquisito, rediós. Tanto esfuerzo juntando frases geniales para que luego las lea cualquier imbécil. No está hecha la miel para la boca del asno.

Creo que Vila-Matas y Auster no han visto Amanece, que no es poco, esa cumbre todavía no superada del cine español. ¿Os acordáis del escritor latinoamericano que recibe en la cantina los elogios de uno de los intelectuales del pueblo que acaba de leer su última obra?

-Maravillosa, excelsa, sublime, me ha dejado sin palabras -le dice el intelectual.
-¿Puedo leerla yo, me la dejas? -pregunta uno de los labriegos que aspira a ser aceptado por los intelectuales.
-¿A vos? -responde el argentino-. Sí, hombre, para que me la jodas.
-Pero, ¿cómo la voy a joder? Si sólo quiero leerla...
-No sería el primer libro que se jode porque lo leen mal, y vos no estás preparado.

Me imagino a Vila-Matas firmando ejemplares en Sant Jordi y diciéndole a sus lectores: "Mira, dejo que lo compre porque me acabo de reformar el chalet de Pedralbes, todavía no me han revisado la hipoteca y me viene bien el dinero, pero sepa que no me hace ninguna gracia que me lean tipos como usted. ¿Usted se ha visto la pinta de ignorante que tiene? Mi libro le queda grande. Venga, largo, fuera de mi vista".

Dejemos a los genios fatuos en su Parnaso y hablemos de genios de verdad.

Hoy se ha estrenado un nuevo blog en la plataforma de Heraldo.es, y es un lujazo compartir plataforma con un tipo como él. Porque yo, en esto del periodismo, siempre he andado manco de referentes cercanos, la verdad. Son muy poquitas -poquísimas- las personas a las que me atrevo a llamar maestros, pero Mariano García lo es. Profesional y humanamente. Es un tío cuya compañía enriquece más que el Avecrem.

Confieso que muchas veces he echado más horas de las necesarias en la redacción porque me quedaba charlando con él, quizá intentando que se me pegara algo de su genio. Me falta todavía mucho para alcanzarle, y seguramente no lo conseguiré nunca, pero secretamente os digo que cuento entre mis logros personales cada elogio que ha hecho de mi trabajo. Para mí, ganarme su respeto profesional ha sido como si el padrino de una familia mafiosa me aceptara en su seno. Lo digo aquí, donde no puede oírme, y ahora que nos separan un par de pisos en la redacción, después de varios años trabajando espalda con espalda y gritándonos bromas burras y soeces que seguramente escandalizarían a Vila-Matas y a Paul Auster. No le digáis que he dicho esto, que luego se pone muy tonto.

Ahora estrena un blog, Ratón de Hemeroteca, donde va a ir volcando toda su erudición somarda. Porque Mariano es una enciclopedia de la intrahistoria con patas, ahí lo iréis comprobando.

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1 comentario

Cris Monteoliva -

"Qué duro es ser un autor exquisito, rediós. Tanto esfuerzo juntando frases geniales para que luego las lea cualquier imbécil. No está hecha la miel para la boca del asno".
¡Ja,ja,ja! ¿Sabes la de semanas que llevo pensando en algo parecido? Estoy cansada de egos de artista y de la falta de humildad, de críticas atroces que más bien parecen pataletas de parvulario (me has quitado mi barbie, pues ahora tú te vas a enterar...)
Yo también escribo, zopencamente, pero escribo. Soy consciente de que no soy Dios, es decir, que no puedo escribir verdades absolutas que la gente capte tal y como yo quiero. ¡Es que eso no existe! Cada lector interpretará el texto a leer según sus conocimientos, sus circunstancias, etc. ¿Cuántas veces hemos leído algo que nos parecía un asco y después de años, al releerlo, hemos cambiado de opinión?
En fin, que lo importante es disfrutar escribiendo y tener al menos a una persona al otro lado que nos lea, y si encima esa persona disfruta con el texto, sea cual sea la interpretación que le de, ya nos podemos dar con un tanto en los dientes.
Un abrazo,

Cris
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