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El Blog de Sergio del Molino

RECADO DE ESCRIBIR

Resumen de los hechos:

  1. Una gran diva del cine europeo estrena su nueva película.
  2. Un gran divo de la crítica dice que la película le parece repugnante, vomitiva, amuermante y de una fatuidad inconmensurable. Utiliza muchos más adjetivos y mucho más texto, y es aplaudido por sus seguidores.
  3. La gran diva se siente escupida, pero aprieta los dientes y se calla.
  4. La gran diva lleva su nueva película al gran festival de primavera, donde la gente está encantada de recibir a la gran diva.
  5. En el gran festival de primavera está también el gran divo de la crítica, que vuelve a decir que la película le parece repugnante y constata la pasión -obviamente, no compartida por él- que la gran diva despierta entre los asistentes al gran festival de primavera.
  6. La gran diva estalla. No puede más. Ya es demasiado. Así que, recostada en la cama con dosel, con el brioche del desayuno sin tocar, pues se le ha quitado el apetito, agita la campanilla y llama a gritos a su edecán: "¡Diego Galán, Galancito, mi amor! Tráeme recado de escribir, que tengo que poner fin a esto. ¡Y ponme con el director de El País in-me-dia-ta-men-te!".
  7. El director de El País no se pone al teléfono. La gran diva rompe un collar de perlas por la rabia y la frustración. Las perlas rebotan en el suelo de parquet. Diego Galán, que acude presto con las cuartillas y una pluma estilográfica, pisa una de ellas y se rompe el cuello al caer contra la cómoda. "Imbécil", musita la gran diva, mientras coge de sus manos inertes las cuartillas y la estilográfica y, pasando por encima del cadáver del edecán, pisándole los michelines con los zapatos de tacón, se dirige a su boudoir.
  8. La gran diva difunde 17 cuartillas contra el malvado divo de la crítica, clamando por su honor, y sus acólitos, después de arrojar el cuerpo de Galán a la fosa común, aplauden con entusiasmo. ¡Ya era hora, no podía permanecer usted más tiempo callada! ¡Viva la Castafiore! ¡Muera el crítico Gargamel!
  9. En El País, ese periodicucho cuyo director ha osado no coger el teléfono, demuestran no tener ningún asomo de caballerosidad y no sólo no acuden prestos a la llamada de auxilio de una dama calumniada, sino que sacan un grosero papelito de no sé qué comité de leches donde le leen la cartilla. ¡A ella! Y algún que otro columnista del infame panfleto osa insinuar que manos blancas no ofenden, señora.
  10. La gran diva, esta vez enfadada de verdad, llama a su nuevo edecán: "¡Fernanditooooo! ¡Trueba, cariñín, sé bueno y tráeme unas cuartillas!". "¿De las amarillas, de las de invitar a ministros?" "No -responde la gran diva, solemne-, tráeme cuartillas de las de zaherir, de las rojas". Glups. El edecán traga saliva y, temblando, le entrega los papeles a su ama.
  11. Truenos, rayos y centellas. De la mansión toscana de la gran diva salen llamaradas de fuego. El edecán mantiene a raya al servicio, que, preocupado, ha notado que la gran diva no ha bajado a almorzar. "Ni siquiera ha tocado el faisán que le he dejado en la alcoba, y una no cocina para que luego se eche a perder, que esto cuesta unas pesetas y hay gente que pasa necesidad", protesta la señora Lampreave, ama de llaves de la mansión.
  12. Al atardecer, la gran diva sigue escribiendo en su boudoir. El faisán, ya irremediablemente frío, es devorado por la hija de los guardeses, la desventurada y mudita Rossy de Palma, que come con la boca abierta y chupándose los dedos. El edecán Trueba finge no verla.
  13. A medianoche, despeinada, demacrada, con el batín de terciopelo a medio abrochar, como si hubiera envejecido veinte años, la gran diva sale de su boudoir con un fajo de cuartillas de las de zaherir. Sin mediar palabra, el edecán las coge y las entrega al jinete que aguarda en la puerta: "No dejes que te las roben", le dice. El jinete asiente, espolea su montura y se pierde en la negrura de la madrugada.
  14. La defensora del lector del periodicucho responsable del entuerto escribe una larga diatriba dominical. No sólo no le da la razón a la gran diva, sino que se permite especular sobre los distintos tipos de crítica y defiende a su gran divo. ¡Habrase visto tamaña desfachatez!
  15. El populacho coincide en que ha pasado un buen rato viendo pelear a los marqueses ahora que se acaba la liga y no dan nada bueno por la tele. Ha sido un buen entretenimiento, y espera que se prolongue un poco más para aliviar la canícula.
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5 comentarios

S. del Molino -

te contesto en el siguiente post.

Javier López Clemente -

Importante mollera, y hablo de volumen, si me permite el chascarrillo desde la admiración jajajajaja.

En serio, al fin y al cabo eres crítico literario. ¿Qué tipo de crítica valoras más, la de la percepción del crítico, sus vibraciones, sus gustos, sus fluidos corporales; o esa otra que analiza, disecciona, da ejemplos,es didáctica?

Venga, venga, a currar, y eso que todavía no te he preguntado por las tres peazos de hojas de Cebrian publicó este domingo en el suplemento del Diario Independiente de la Mañana.

Salu2 Córneos.

S. del Molino -

Javier: joder, ¿me has visto cara de semiólogo o de catedrático de literatura comparada o algo asín? No me des tan altas misiones, que mi limitada mollera no alcanza.

Chewi: en realidad, están más sacadas de Filosofía en el tocador, de mi idolatrado Marqués de Sade, pero en versión soft tolerada menores (en la Filosofía en el tocador una niña de 15 años le cose el coño a su madre después de que ésta ha sido violada por un tipo con sífilis, para que te hagas una idea de lo mucho que he edulcorado el asunto).

Chewi -

Muchas de las imágenes que has usado para describir el conflicto están sacadas de películas de Almodovar, ¿no?

Viva la diva!

Efectivamente, no dan nada bueno por la tele.

Javier López Clemente -

Excelente resumen.
Ahora te insto a una entrada para explicar las diferencias entre la critica sensitiva que utiliza el gran divo de la crítica (¿o deberíamos decir galáctico por el fichaje de pasar de una acera a otra?), y la científicaque cultivaba el anterior crítico, ya sabes el señor Fernández Santos.

Salu2 Córneos.
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