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El Blog de Sergio del Molino

LA CHICA DE LA FOTO

LA CHICA DE LA FOTO

Óscar Sipán y yo compartimos la sana creencia de que detrás de cada esquina hay una historia, de que cada rellano de escalera de vecinos esconde un cuento, y de que en cada edificio hay un novelón. También hay cuentos en papeles olvidados en desvanes, en cajas de cartón mohosas y en búsquedas aleatorias de Google. Por eso sé que a Óscar le va a encantar esta historia, si no la conoce ya, porque se parece mucho a las suyas.

Mirad esta foto. Es famosa. La hizo Eugene Smith y se titula The Wake (El velatorio). Forma parte de un reportaje que realizó en 1951 titulado A Spanish Village. Está tomada en Deleitosa, Cáceres, y es, obviamente, un entierro: las nietas enlutadas llorando a su abuelo. Cuando se publicó en Estados Unidos, en la revista Life, un joven californiano se enamoró de la chica del centro, Josefa Larra. Se enamoró perdidamente. Escribió al alcalde de Deleitosa preguntándole por las señas de Josefa, las consiguió, y empezó a mandarle encendidas cartas de amor.

Las hermanas de Josefa -que tenía novio- y el pueblo entero la presionaron para que aceptara a su galán yanqui. Lo veían como una oportunidad irrepetible para salir de la miseria. Pero Josefa no aceptó. Recibió cartas, postales y fotos durante años, y mantuvo una correspondencia fría con el chico, pero no se dejó tentar.

Acabo de ver a Josefa contándolo, con las cartas de su enamorado en la mano, tantos años después, en un documental de 30 minuts, en TV3, el mejor programa de reportajes que se hace en España. Los chicos de 30 minuts han vuelto a Deleitosa a hablar con los protagonistas de las fotos de Eugene Smith, arañando, como si fueran un gramófono, los dolorosos surcos de la memoria. Les ha quedado un reportaje magnífico, de los que dan envidia. De los que ya apenas se ven. Periodismo del bueno, del que se preocupa por contar una historia respetando y mimando a sus protagonistas, dejando que fluya y que condicione la forma final del trabajo, sin a prioris, sin prejuicios, sin demostrar tesis de parvulario.

Hoy, Josefa sigue sin arrepentirse de su decisión. "Ay, chica, ¿qué se me había perdido a mí en California?", le dice riendo a su hermana, que a su vez sigue convencida de que debería haber aceptado la proposición del americano. "La de sufrimientos que nos hubieras ahorrado...", le reprocha, también entre risas.

Pueden salir varios cuentos de este material: el cuento del chaval que se enamora; el cuento de la chica cuya vida se descompone al recibir un inesperado acoso transoceánico; el cuento de un pueblo mísero que quiere los millones del potentado californiano. Y puede salir alguno más. Basta con cambiar ligeramente el foco de la cámara para que la historia cambie y se convierta en una nueva.

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4 comentarios

Mario -

Ay, que me jodes al Óscar... pero no le provoques, que sabes que este agarra el guante

S. del Molino -

Rondabandarra: para mí que ese cuento me suena a noticia de Informativos Telecinco...

Álvaro: ¿y a qué esperas?

álvaro ortiz -

ummmmmmmm, y para un cómic también va bastante bien... ummmmmm

Rondabandarra Cunningham -

El americano se enciega y le anuncia que va a buscarla quiera o no quiera. La carta le llega con mucho retraso, cuando las hermanas y el pueblo en general ya habían desistido de convencer a la muchacha, hasta el punto de admitir a regañadientes la boda con el mozo local –recién nombrado cabo de la guardiasiví-, que va a celebrarse la misma mañana en que el guiri dice que llega en el tren de las 12:00 h.
El novio debe enfrentar al pérfido aspirante, pero sabe que viene acompañado de una recua de malas bestias del equipo de fútbol americano de la UCLA y que si no le echan una mano se irá calentito para casa.
Los dos guardias civiles a su cargo están de vacaciones y el resto del pueblo se mete las manos en los bolsillos silbando y comenta el día tan bueno que ha salido hoy.
Son las 11:55 h y el mozo se va para la estación. Ya se está viendo con los huesos molidos cuando se acuerda de que lleva pistola reglamentaria. Bajan los americanos y los recibe a balazos.
Vuelve al pueblo, se casan y le dice al cura que no se desvista, que tiene que acercarse a la estación a oficiar un funeral.
Salen los recién casados de la iglesia, se suben a la carreta y se van del pueblo. Fundido a negro.
FIN

P.S.: Muy original no es, pero es que es lunes…
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