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El Blog de Sergio del Molino

MERDELLONES

Los hosteleros piden decoro. Que la gente no vaya por ahí enseñando sus michelines, que se tape con una camiseta, que no vaya a tapear en bikini. Lo cuentan en un reportaje en El País. Que no quieren que la gente vaya por la ciudad como va por la playa.

Pos bueno, pos fale, pos malegro.

Lo que me ha llamado la atención del texto es esta frase, pronunciada por Rafael Prados, miembro de una asociación de hosteleros de Málaga: "Aquí los llamamos merdellones" (refiriéndose a esa gente que pasea en bañador por el centro de la ciudad).

Pues que me perdonen Rafael Prados, los hosteleros andaluces y la autora del reportaje, pero mi amiga Graciela, malagueña de pro -bueno, marbellí de pro en realidad, pero no lo cuentes por ahí, que luego todo el mundo va a pedirle que le cuele en las fiestas de Gunilla von Bismarck-, me contó otra etimología de la palabra merdellón. Vale que me la explicó bien entrada la noche en un garito de Málaga, pero ni siquiera con esos agravantes me atrevo a cuestionarla ni un poco.

Según se cuenta por aquellos lares, el origen de la expresión merdellón se remonta a los tiempos de la dominación bonapartista, cuando los franceses se encontraron de morros con lo más chungo de Málaga, que ya debía de ser muy chungo por aquel entonces. Los franceses, haciendo gala del igualitarismo revolucionario y de su empatía humanitaria, calificaron al superabundante lumpenproletariado malagueño como "merde de gent". Qué mierda de gente. Expresión que repetían con asiduidad. De ahí pasó al castellano como merdellón, forma despectiva que se usa allí para calificar a los protagonistas de los programas de Callejeros.

Así que merdellón no es un descamisado. Al menos, no necesariamente. Hay merdellones en invierno y en verano, con jersey y sin él.

Y puestos a quitar cosas de la vista, se me ocurren unas cuantas antes que los torsos desnudos, por muy michelíticos y peludos que sean, de unos señores y unas señoras que no hacen daño a nadie. ¿O sí?

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2 comentarios

S. del Molino -

¡Qué grande eres, Chela!

¡Un beso muy gordo desde el abrasado norte peninsular!

Chelita -

Sergio, muy buen apunte, sí señor. Yo también leí la noticia, y me sorprendió la aplicación del término, totalmente errónea, y sorprendente para residentes malagueños que se han debido topar más de una vez con merdellones auténticos.

Un merdellón/ona no es más que el cani, poligonero, matao, choni.. que tanto abunda en todas las ciudades españolas, pero con algunas peculiaridades locales. Vamos, lo que viene a ser carne de 'Callejeros'. El origen del término, cumbre del ingenio sureño para adaptar a su idiosincracia hasta al remilgado y cursi francés, es como Sergio lo cuenta. Los franceses de la era napoleónica definieron como 'merde de gens' a la chusma malagueña compuesta por pescadores, cenacheros (vendedores callejeros de pescado tipycal Malaga), verduleras, mujeres de la calle y demás ralea, siempre abundante en la ciudad. Los de ahora son los tataranietos de aquéllos, con una estética entre hip-hop y flamenquera (gorras, camisetas ácidas, moto y colgante de Camarón para ellos; pelo negro repeinado, ojos exageradamente maquillados en celeste con rabillo del ojo extra-negro y empleo en el Bershka para ellas; y mucho, mucho oro, malos modales y atroz incultura para todos). Para muestra, dos fotos:

http://1.bp.blogspot.com/_vSX4h1mH0oA/SLQNlnGM3II/AAAAAAAAAUA/iGJwKt71HAQ/s1600-h/merdellon.jpg

http://1.bp.blogspot.com/_484XZh-zwB4/SaRBFv50BNI/AAAAAAAAAEQ/A_F2gNnXT1w/s200/cani.jpg

Por cierto, que ahora mismo me encuentro en mi tierra natal, donde espero ver a más de un especimen de alto nivel durante mi estancia
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