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El Blog de Sergio del Molino

TENDRÁ CÁNCER

TENDRÁ CÁNCER

Tenemos dos tradiciones viajeras espontáneas que descubrimos cuando llevábamos un tiempo practicándolas -y decidimos mantener con solemnidad-: una escapada a Francia en primavera y tres o cuatro días playeros valencianos en verano con desconexión absoluta y obligatoria.

Este año, la escapada francesa se frustró por imponderables varios, pero la incursión playera la hemos mantenido.

Y sí: un año más, me he quemado. Gravemente. Rojo cangrejil tirando a carmesí. No es agradable, pero supongo que en un par de días mutará en moreno.

O en cáncer.

Los de la Asociación Española Contra el Cáncer han lanzado una campaña muy cachonda este año. ¿Habéis visto el cartelito? La primera vez que me topé con él pensé: "Joder, y tú madre, ¿qué tal anda?". Qué ganas de amargarle a uno el disfrute, oiga. Yo también les deseo a ustedes un feliz veraneo, señores de la Asociación Española Contra el Cáncer.

Sobreponiéndome a tan fatal advertencia, cogí mi curso de portugués, me senté bajo la sombrilla y repetí, con un acento penoso: "Eu moro em Lisboa" y "A senhora mora no Porto?". Por la noche, en el hotel, me puse a ver un rato la tele portuguesa y no entendí una sola frase. Ni por equivocación. Es jodido este idioma, con lo fácil que parece, pero me ayudó a no pensar un rato en el cartelito. No había flechas gigantes en el cielo. Barrí la playa con la mirada buscando a alguien que me cayera especialmente mal y deseé que le tocara la flechita del cartel. Me quedé con un francés vigoréxico con modales de maltratador y bañador marcapaquete que le acababa de dar dos bofetones a su hijo. "Tendrá cáncer", pensé, y me recliné satisfecho.

Como ni con mis ejercicios de portugués para principiantes ni deseándole el mal a los franceses vigoréxicos se acallaba en mi cabeza la advertencia de la asociación, tuvimos que emborracharnos. Bueno, me emborraché yo, que las embarazadas, por lo visto, no pueden beber. Así que yo me obligo a beber por dos, para que Cris no pierda la costumbre. Me puse tibio de agua de Valencia en las terrazas de la plaza del Tossal, uno de mis rincones favoritos de Valencia, pero ni por esas. "Tendrá cáncer, tendrá cáncer, tendrá cáncer". La flecha seguía taladrándome las meninges.

Así que probé con el arroz. Nuestras escapadas valencianas suelen consistir, básicamente, en la ingesta desmesurada de arroz en varias especialidades, alternada con cerveza de chiringuito y agua de Valencia de vaya usted a saber dónde (conviene beber sin hacerse preguntas). Me tomé las paellas y los arroces a banda como las últimas comidas de un condenado a muerte: "Disfruta de esto, Sergio, que cuando te pongan la quimio no podrás comerlo". Y se me hizo un bolo que no pude tragar.

Un asco.

Un verdadero ascazo.

Me han amargado la escapada.

Menos mal que llamó Pili, que trabaja en la editorial Prames, aunque ya era amiguica nuestra antes de que empezara a trabajar allí. Yo estaba dando un paseo al sol, ganando puntos para el inevitable melanoma, y no oí el móvil, así que fue Cris la que cogió el teléfono y me dio la noticia:

El libro acaba de salir de la imprenta! Dice Pili que nos echamos una cerveza con ella esta noche y nos lleva un ejemplar.

Lo de la cerveza estaba difícil, pues nos separaban 400 kilómetros y la posibilidad cierta de un cáncer fulminante.

Así que todavía no he visto ni tocado el libro que hasta ayer mismo sólo era un archivo de Word en mi ordenador, pero si tú lo ves antes -cosa probable, porque esta gente, en cuanto se pone a distribuir, no hay quien les pare-, no me destripes el final.

A ver si me da tiempo a que me manden unos cuantos ejemplares a casa antes de que la enfermedad muestre sus síntomas. Mientras tanto, este brindis con agua de Valencia nada medicinal va por ti.

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3 comentarios

Javier López Clemente -

El cartelito, con todos mis respetos, es un poco tonto.
Cambie usted el fondo por otro con aglomeración de gente, deje la flechita y las letras y..., pues eso, que funcionaría igual, además yo nunca estoy tan cerca del mar como al pardillo que están señalizando.

Salu2 Córneos.

S. del Molino -

Yo prefiero un ron añejo solo, sin hielo y en vaso largo. Brindo con eso.

Anro -

Ni caso a esa nefasta propaganda. Te lo digo yo que vivo a dos pasitos de la playa.
Enhorabuena por el nuevo "alumbramiento", para el otro ya habrá ocasión en pocos meses. Te prometo que me tomaré un mojito a la salud de los tres.
Un abrazote.
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