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El Blog de Sergio del Molino

UNITED STATES OF TARA

UNITED STATES OF TARA

No he visto Juno, la primera (y oscarizada, que se suele decir) peli de Diablo Cody como guionista, pero sí que me he tragado la primera temporada de United States of Tara, que produce y escribe (produce ejecutivamente, pues los millones para pagarla los ha puesto Steven Spielberg) y puedo quitarme el sombrero ante ella. Y ante Spielberg, que demuestra tener muy buen gusto para invertir sus ahorrillos.

United States of Tara tiene muchas virtudes, y la mayor de ellas no es la actuación de Tony Colette -a cuya gloria actoral se consagra-. Creo que en España no la echan en abierto, sólo en Paramount Comedy, pero ahí tenéis la Mula, mientras Teddy Bautista no nos fulmine con su rayo exterminador. Eso sí, por favor os lo pido: en versión original subtitulada. El doblaje le hace un daño terrible a esta serie, destroza por completo el trabajo interpretativo de Tony Colette, que realmente es soberbio.

Recapitulo brevemente para despistados: United States of Tara va sobre una madre de familia (Tara) que sufre un trastorno de personalidad múltiple. En el momento menos esperado, se transforma en cualquiera de las tres personalidades que habitan en ella: un ama de casa de los años cincuenta, un camionero machista y camorrero y una adolescente salida.

Sí, yo también torcí el morro cuando leí el planteamiento. Pensé que estaba ante una porquería incomible, a la altura de Salvados por la campana o Mis padres son marcianos. Pero no. Es una gran serie dramática que no trata sobre la personalidad múltiple, sino sobre la vida y sus miserias, en la línea cuasicostumbrista de la gran tradición novelística americana que escarba con crueldad en el cruel y cínico mundo de los suburbios de casitas con jardín.

Tony Colette es la gran estrella sobre la que descansa casi todo el peso de la acción, pero los demás actores no se quedan mancos. El marido es mi querido John Corbett, el viejo locutor de la K-Oso de Cicely en Doctor en Alaska. Han pasado los años, y ha vendido la moto, se ha casado (la boda la vimos todos en Mi gran boda griega, ¿os acordáis?) y ha sentado la cabeza, con un buen trabajito y una casa en las afueras. También ha ganado unos kilos. Ya no es el outsider empapabragas que vivía en una caravana junto a un río, pero ha madurado con dignidad. También como actor: está soberbio en su papel de padre y marido enrollado, aunque siempre firme.

Los dos hijos están muy bien también, especialmente él, interpretado por un jovencísimo talento llamado Keir Gilchrist, que interpreta a un adolescente gay sin ningún exceso, con mucha maestría. Si le pulen bien, este chico está llamado a hacer grandes cosas en el cine.

La hermana de Tara la interpreta Rosemarie DeWitt, una segundona de las series de última hornada (salió en los primeros capítulos de Mad Men) que a mí, personalmente, me pone mucho. Es la tía enrollada y desquiciada, y también está muy bien en su papel. Todos habríamos querido tener una tía como ella.

Con estos mimbres, Diablo Cody ha ideado un relato estupendo. Nada deslumbrante, muy contenido, pero profundo, verosímil, emocionante y muy bien contado, con ritmo y tono adecuados. Es un relato que va sobre lo difícil que es quererse y lo gratificante que es amar (ojo, amar, no ser amado, que es muy distinto) cuando la vida te lo pone difícil. Es una historia sobre aceptación y apoyo, sobre gente maja y honesta que trata de hacer la vida más agradable y cómoda a quien quiere y tiene al lado.

Por supuesto, se hacen daño. Mucho daño. Y la historia, a diferencia de lo que sucede en otras series -donde, al final de cada capítulo, todo vuelve a su sitio- parece despeñarse sin remedio. Parece que se hunde día a día en las negruras de una situación imposible, que rompería los nervios de cualquiera. No hay moraleja ni imperativos éticos, sólo fuerza de voluntad. Siguen ahí porque se quieren, nada más. Y ese es el punto fuerte de la serie.

Además, los capítulos duran muy poco, media horita de nada, algo muy de agradecer. La concisión narrativa siempre es una muestra de respeto al espectador-lector, y hay que aplaudir a quien te trata con esa consideración.

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1 comentario

Mario -

Leche, otra serie más... Últimamente Tropo anda de serie en serie... la última que recomienda el ruiseñor de Huesca es Big Love. Pruéba con el piloto que engancha de la leche...
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