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El Blog de Sergio del Molino

SEÑORES CON PAJARITA

Denunciaba alguien en algún lugar el otro día (mi precisión se resiente con el calor) el machismo institucional de las letras hispanas, y lo justificaba con una estadística demoledora: desde 1976, año de su institución, solo dos mujeres han ganado el Premio Cervantes. Y en el otro gran premio, el Nacional de Literatura, la cosa anda casi igual de vergonzante: solo hay tres ganadoras en la lista. Aunque es verdad que el premio se instituyó en 1984, así que puede decirse que ha sido más benévolo con las literatura escrita por mujeres que el Cervantes.

Es fácil lanzar un guantazo así, tan contundente y, en apariencia, irrebatible. Pero nunca está de más afinar un pelín más la argumentación. El golpe de efecto es menor, claro, pero el debate se enriquece. Yo pienso que esos datos, más que evidenciar un machismo presente, son fruto de un machismo pretérito, y para calibrar el grado de machismo real que puede darse en el mundillo literario de hoy, habría que acudir a otros indicadores más fiables.

¿Por qué? Muy sencillo: estos dos premios se entregan a gente viejuna. Son reconocimientos a toda una vida de excelencia y dedicación, son colofones a las carreras literarias de sus agraciados, el último mojón dorado de su camino. Por tanto, se dan a escritores que despuntaron hace muchas décadas, mucho antes de la incorporación masiva de las mujeres a la educación universitaria. Si se fijan, en esa lista tampoco menudea gente de origen proletario o curritos: son niños de papá machitos, los que podían permitirse el lujo de escribir. Los más recientes ganadores de ambas listas empezaron sus carreras literarias en los años 50. ¿Cuántas escritoras había entonces, en España y en Latinoamérica? Para que empiece a haber cierta igualdad en este palmarés tendrán que pasar veinte o treinta años más, cuando las escritoras que emergieron en los años 70 y 80, y que hoy empiezan a madurar, entren en la senectud, que es requisito obligatorio para recibir el premio. Si dentro de 20 años, las listas siguen igual de desequilibradas, entonces sí que se les podrá acusar de machismo. De momento, sólo dan cuenta del panorama literario de hace medio siglo.

Y, la verdad, cualquiera que otee un poquito el panorama actual, verá que la igualdad es prácticamente un hecho. Las escritoras no tienen que demostrar más que los escritores, y no están infrarrepresentadas, que yo perciba, en ningún ámbito. En la colección Voces, de Tropo, donde aparecieron mis Malas influencias, sólo estamos editados dos chicos: Matías Candeira y un servidor. El resto, son autoras. Y es una colección que pretende anticipar las voces que tendrán algo que decir en el futuro inmediato, así que por ahí sí que pueden ver por dónde van a ir los tiros.

Desde luego, los grandes premios literarios son a la literatura lo que un casino aristocrático a la vida real. Si queremos hablar de machismo en el mundo de las letras, busquemos en otros rincones, no me hablen de señores mayores que usan pajarita, por favor.

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2 comentarios

S. del Molino -

Porque son una pareja de cerdos sexuales, eso ya lo sé. Pero eso es otro debate que no querrás abrir, jeje.

Mario -

Claro, que hay machismo, flaco. Dicha editorial la dirigen dos fulanos que conozco bien, por qué crees que hay más mujeres?
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