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El Blog de Sergio del Molino

ENGANCHADO A BALTIMORE

ENGANCHADO A BALTIMORE

Sé que no descubro nada, que llego tardísimo, que todo el mundo lo sabe ya, pero como tampoco tengo vocación de coolhunter, me la pela. No sé por qué he tardado tantísimo en empezar a gozar de ella, pero ahora que lo he hecho confirmo todos y cada uno de los elogios que se le han hecho: The Wire es cojonuda.

Perdón, lo expresaré en términos académicos, críticos y poéticos: es la repolla en vinagre, la puta ama. No es que sea buena, es que se sale de los márgenes de medición. Es una fucking obra de arte, un relato a la altura de las mejores novelas de Dostoyevski, Tolstoi, Galdós, Flaubert, Hugo y Dickens juntos.

Con The Wire, han recuperado el relato totalizador, ese tan denostado por la posmodernidad, ese realismo tan demodé para los más listos de la clase. Sus creadores no sólo cuentan bien una historia coral, sino que van hasta el fondo, perfilando un retrato de la sociedad actual en el que todos podemos reconocernos. Como quisieron Hammett, Carver y los grandes de lo negro negrísimo.

No explicaré de qué va la vaina, pues todo el mundo estará enterado ya: The Wire (en argot policial, algo así como "el pinchazo") cuenta varios casos -uno por temporada- en los que se involucra un grupo de maderos de Baltimore, ciudad podrida, medio muerta y machacada por una severísima reconversión industrial. Los casos se investigan mediante escuchas telefónicas y micros ocultos, y así, la serie ofrece también el otro punto de vista, el de los malos malotes, con sus movidas y trapicheos.

Y claro, resulta que los malos a veces son malos porque no les queda más remedio que serlo, porque si se les ocurre ser buenos, les pegan un tiro.

Y también resulta que los maderos son unos hijos de puta, que se putean entre sí para salvarse el culo.

Y resulta también que, cuando tiran del hilo de las escuchas, asoma la patita la corrupción política, y acaba resultando que la mierda llega a todas las instancias y niveles, y nadie parece interesado en limpiarla, y ya nadie sabe quiénes son los indios y quiénes los vaqueros.

Género negro del bueno, del que pretende reflexionar -en tono chungo y pesimista- sobre qué coño estamos haciendo en este mundo y cómo el egoísmo de unos pocos que mandan mucho puede arrastrar a la inmundicia a la gran mayoría que sólo puede asentir o echarse a un lado.

Me encanta todo de la serie, pero muy en especial su tono y su ritmo. Los actores están muy bien, pero me da la sensación de que están mejor dirigidos que actuados. No hay nada dejado a la improvisación en la narración: todo encaja, todo es significativo, no hay tiempos muertos ni pausas dramáticas. Sus creadores han asimilado bien una vieja lección que sólo los grandes saben aplicar: la muerte y la desesperación no precisan de énfasis ni de subrayados. En las tragedias se impone el tono neutro y el estilo directo.

Pero esa fotografía... Esa forma de acariciar los ambientes urbanos ruinosos, las naves industriales del puerto hechas pedazos, esa arquitectura industrial herrumbrosa y marchita... Qué poesía, qué maravilla, qué hondura y qué delicadeza. Es un trabajo de maestros. Una obra de arte.

Estoy enganchado. Que digo enganchado, enganchadísimo.

Nota saliente para desprejuiciados: la mejor combinación para The Wire, aparte de unos shots de bourbon, es cualquier videojuego de la saga GTA. Tienen la misma pretensión puntillosamente realista y la misma querencia por la mugre.

Foto: sí, son los maderos. El segundo por la derecha en la segunda fila es el detective James MacNulty, un antihéroe bogartiano y atormentado con un papel muy bien escrito y mejor interpretado.

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4 comentarios

Enamorada de MacNulty -

Imprescindible la versión original...

Anakrix -

No, aquí no pasará Fenrisolo, por la misma razón que aquí no arrasan Perdidos, Mad Men o Entourage, porque la gente interesada en la buena ficción televisiva conoce esas series meses -o incluso años- antes de que las emitan los canales generalistas y las ve bajadas de Internet o compradas en DVD. Por eso luego, cuando las emite una cadena normal, las ven cuatro gatos. Porque su público potencial ya las ha devorado inmediatamente después de su estreno en EE UU y, ya puestos, en versión original, que es como mejor se disfrutan joyitas como The Wire...

Fenrisolo -

Yo voy por todavía por la primera temporada, así que lo mejor es que aún me queda un huevo por ver. Lo que tiene es eso, un ritmo completamente creíble. Aquí los acontecimientos no suceden todos amontonados como en cualquier serie mediocre, y si un madero tiene que pasarse un capítulo entero peleando para hacer un equipo de investigación, pues se lo pasa y punto. No es nada excesiva, la violencia está más sugerida que mostrada. Por eso mismo, cada vez que hay un nuevo fiambre me agarro a la silla, porque me resulta mucho más realista que si me enseñaran la tortura previa, las vísceras y todo eso. He visto por ahí que en Reino Unido está arrasando la serie. ¿Pasará aquí en España algún día?

Anro -

No está mal que te desmadres con la crítica de "The Wire", merece eso y muchísimo más. Además hay que llamar la atención para que todo quisque se enganche a ella.
Has dado en el clavo de la calificación y lo más cojonudo es que a cualquiera de las cinco series se les puede calificar igual. Yo no se cual elegir, pero cuando terminé de ver la tercera serie se me pusieron los pelos de punta. Acababa de asistir a un drama shakesperiano que me había dejado en estado de shock.
Un abrazote.
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