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El Blog de Sergio del Molino

EL FATUM

El tema principal y casi único de The Wire es, por supuesto, el fatum. Que no es un oscense de tiempos romanos*, sino el destino, aquello contra lo que no se puede luchar.

En el esquema clásico de las tragedias grecorromanas, el héroe se rebela contra su destino. Por lo general, sin éxito, llevándose muchos disgustos y cabreos por el camino. Porque contra el fatum, amigos, ni siquiera los dioses pueden hacer nada. Su personificación son las Parcas, que tampoco son zamarras del H&M, sino seres que dan mucho miedito y carecen de piedad. Como Jorge Javier Vázquez, pero a lo bestia.

En The Wire, como en toda tragedia, hay personajes que asumen el fatum y otros que no. Estos son los llamados héroes. La genialidad de la novela negra es que introdujo un sutil cambio en la actitud del héroe, dotándole de ambigüedad: empieza el relato cínicamente, plegándose al fatum, pero, por lo bajini, barrunta rebelarse sin que el resto de los personajes se den cuenta de la rebelión, hasta que esta estalla en un único y sonado gesto que coincide con el clímax de la obra.

Los cristianos, mucho más mojigatos que los griegos y los romanos, llamaban a esto -a cuando Edipo se arranca los ojos- redención.

The Wire coge estos elementos de la tragedia clásica, combinados con las aportaciones de los maestros del género negro del siglo XX, y crea una obra genial sobre el fatum y su triste e irrevocable inevitabilidad. Los pesimistas creemos que es inútil oponerse al fatum, porque suele hacer de su capa un sayo, pero cuando un pesimista se rebela, pese a saber de antemano que está condenado a perder, se reviste de una dignidad esperanzadora que ilumina al público y aspira a hacernos mejores humanos. Nos indican, por si no lo teníamos claro, que no importa el resultado, importa el cómo.

Como casi todo en la vida: es una cuestión de saber estar. Es algo que no se aprende en las escuelas de negocios ni en tu casa. Lo aprendes cuando te toca, generalmente en un día gris, cuando la mierda te empieza a subir por encima del cuello.

Leonard Cohen resumió el temblor del héroe a punto de desafiar a su fatum en dos bellos versos de First We Take Manhattan:

You loved me as a loser,
but now you’re worried that I just might win.

Es decir, que me amaste como un perdedor, pero ahora, bellaca, estás jodida porque ves que podría llegar a ganar.

De eso va The Wire. Por eso me gusta.

*Para los que nos sintonizan desde fuera de Aragón: fato es el calificativo despectivo que recibe alguien de Huesca, fundamentalmente de la capital de la provincia.

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