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El Blog de Sergio del Molino

TEMPUS FUGIT

Valérie Boyer, diputada marsellesa en la Asamblea Nacional francesa por UMP, ha presentado una proposición de ley para que se obligue a los medios y a los anunciantes a especificar con un aviso impreso que las fotos de las modelos han sido retocadas con Photoshop para que luzcan más lozanas y fermosas -si es que han sido retocadas, claro-. Ha dicho la señora Boyer (sin relación familiar aparente con Isabel Preysler): "Ces images peuvent conduire des personnes à croire à des réalités qui, très souvent, n’existent pas". Es decir, que estas imágenes pueden llevar a algunas personas a creer en realidades que, muy frecuentemente, no existen.

Dicen que Bibiana Aído y Leire Pajín están rabiando en sus respectivos despachos por haber dejado que una gabacha facha se les haya adelantado en una propuesta que deberían haber abanderado ellas. "¿Cómo no se nos ha ocurrido a nosotras, Bibi?", cuentan que le ha susurrado Pajín a Aído en un receso de una reunión en Ferraz.

Si el proyecto de Madame Boyer sale adelante, podremos respirar al fin tranquilos. Que cunda pronto el ejemplo en toda la UE y que ningún artero photoshopeador quede impune. Que nos desengañen, que nos saquen del limbo de tetas perfectas y caderas sin celulitis en el que el despiadado fashion business nos tiene presos.

Porque ya está bien de vivir engañados. Resulta insoportable salir cualquier sábado por la noche y estamparse de morros con el tópico del tempus fugit. Uno cree que la vida es como en el Cosmopolitan y en los pósters desplegables del Private, pero luego sale a la calle y todo son pechos vencidos por la gravedad, granos supurantes y carnes fofas y resecas. Millones de personas vagamos hasta el fin de la noche, mecidos por la prosa hiriente de Céline, preguntándonos dónde están esas turgencias prometidas, buscando en vano algo que ha sido creado por un malvado demiurgo mortal con ayuda de un sacrílego programa informático.

Gracias, Madame Boyer. Estaba ciego, pero ahora veo.

¿Y las niñas? ¿Es que nadie, salvo Madame Boyer, va a pensar en las niñas? Esas pobres púberes que se ponen hasta las cejas de cereales Special K y se embadurnan de potingues de 40 euracos el frasco para parecerse a las chicas de las fotos sin saber -¡oh, horror!- que esa portada del Nuevo Vale ha sido concienzudamente photoshopeada por una bruja mala que se reía a carcajadas mientras perpetraba su conjuro.

Necesitamos que alguien nos salve. Necesitamos a Madame Boyer, quien seguramente habrá leído a Ronsard en sus años del lycée, y se sabrá aquellos versos dedicados a una tal Hélène que empiezan:

Quand vous serez bien vieille, au soir, à la chandelle,
Assise aupres du feu, devidant et filant,
Direz, chantant mes vers, en vous esmerveillant:
Ronsard me celebroit du temps que j’estois belle.

Es decir, muy más o menos (que tampoco es cuestión de destrozar el poema haciendo una traducción literal): cuando seas bastante viejuna, en el ocaso, a la luz de las candelas, bien arrimadica al fuego, dirás, cantando mis versos: Ronsard me daba coba en los tiempos en los que era bella.

Y termina el soneto, como ya Madame Boyer estará recitando de memoria, con los ojos entrecerrados y la mano en el pecho izquierdo, transida de emoción al entonar el segundo terceto:

Regrettant mon amour et vostre fier desdain.
Vivez, si m’en croyez, n’attendez à demain:
Cueillez dés aujourd’hui les roses de la vie.

Primera traducción más o menos literal: lamentando mi amor y tu fiero desdén, vive, si me crees, no esperes a mañana y coge desde hoy las rosas de la vida.

Segunda traducción poética: dado que un día de estos te van a sacar el colesterol alto y al día siguiente se te caerá el pelo y tendrás un ataque de ciática, follemos, pues, ahora que nuestras carnes están firmes y recias.

Machado, que era muy ronsardiano, lo entendió a la perfección, y en su retrato ya nos adviertió sin sutilezas: "Corté las viejas rosas del huerto de Ronsard". Traducción poética: aquí donde me veis, he corrido lo mío, amiguetes, que un galán sevillano no deja escapar ninguna vagina en flor que le salga al paso, que luego se vuelven feas y mustias y hay que aprovechar cuando son jovencicas.

Seguro que Madame Boyer quiere recuperar el espíritu de Ronsard. Seguro que con su medida nos quiere instar al goce veloz de nuestros cuerpos, que pronto serán cadáveres. Gozad, tomad las rosas hoy, antes de que os tengan que aplicar una terapia de Photoshop. Carpe diem, tempus fugit, bellas francesitas.

Quiero creer que la medida tiene que ver con Ronsard. Porque si no está relacionada con el viejo pícaro poeta, me parece una de las mayores gilipolleces que se han propuesto en sede parlamentaria desde que Chamberlain llevó un papel a la Cámara de los Comunes en el que decía que Hitler era un chico algo impetuoso, pero campechano y buen chaval, que no buscaba nada turbio.

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