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El Blog de Sergio del Molino

ERTZAINA Y LESBIANA

Llega un mail de la editorial Vía Magna con este asunto:

Felicidad Olaizola, ertzaina y lesbiana

Hostias. Las vascas salen del armario. O del arcón del caserío. Qué movidón. Y qué miedo. No me preguntes porqué, pero es una perspectiva que aterra.

Abro el mensaje y leo:

"Soy Felicidad Olaizola, ertzaina y lesbiana. Javier Otaola ha novelado mis casos más interesantes".

Pronto se desvanece mi felicidad: es puro márketing. Otaola es un escritor de novela negra y Felicidad Olaizola es su detective heroína. El mail anuncia el lanzamiento de su nueva novela, As de espadas, donde la suboficial (y lesbiana) de la Ertzaintza investiga un asesinato en las afueras de Bilbao. Sin ETA de por medio, que se sepa. La cosa va de chanchullos de ricachones. Vale, de acuerdo, no todas las tramas de corrupción gansteril y de crímenes mafiosos han de transcurrir en San Francisco o en Chicago. Pero el noir precisa de algo de glamour, de un puntito cosmopolita y de un alma atormentada que beba bourbon. Lo siento, pero no hay glamour en Bilbao, y las almas atormentadas, aunque sean lesbianas, parecen menos atormentadas si en vez de bourbon beben pacharán o chiquitos de tintorro.

No sé, no me llama. Para la cosa gansteril, me quedo con los americanos. Donde esté un buen Ellroy, que se quite la Ertzaintza. Puedo quedarme con un Juan Madrid o, incluso, si me pilla resfriado, me puedo echar al coleto un Vázquez Montalbán, pero dejen las boinas rojas fuera del género negro, que para eso es negro, coño.

En cualquier caso, le alabo el ingenio a Otaola: su "ertzaina y lesbiana" es una de las caracterizaciones de personaje más descacharrantes que he leído en tiempos. Sólo la supera el Hans Delbruck de Mel Brooks.

Hans Delbruck sale en El jovencito Frankenstein, pero no es un personaje: es un cerebro que se guarda en el depósito de cerebros y que el doctor Fronkonstin quiere utilizar para su creación monstruosa. En el frasco donde se guarda, se lee esta etiqueta: "Hans Delbruck, científico y santo".

Científico y santo. Ertzaina y lesbiana. Grandes acotaciones ambas, vive dios.

Me intriga saber si, como parece ser, dada la importancia que se le da en la caracterización, la condición lésbica de la policía influye en sus dotes policiales. En principio, no debería, pero igual resuelve crímenes con sus poderes lésbicos. Igual consigue que los sospechosos confiesen prometiéndoles que pueden mirar mientras se enrolla con su novia. ¿Qué hombre podría resistirse a ello?

No lo sé, para descubrirlo, tendría que leer el libro. Y no estoy por la labor. No tengo cuerpo, amigo.

En fin, este jueves presentamos Soldados en el jardín de la paz. Vente, que haremos merienda-cena (mentira: sólo habrá alcohol). A las 20.00 en la Librería Cálamo. Se exige pajarita para los caballeros y traje de noche escotado para las damas.

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2 comentarios

Anro -

¡Hommmmbre, donde se ponga Elroy, lo más que puedes poner casi al lado es a Michael Connelly!
Juan Madrid está muy bien, oye, y tal vez esa mezcla de poli lesbiana al igual puede que nos sepa a bourbon...no, no creo.
Qué pena no estar en Madrid para la presentación de tu nuevo libro. Ni mi hija ni mi yerno se han dignado invitarme así que tendré que pasar.
Suerte y un abrazote.

Chewi -

Sabes lo que pasa? que si la prota es lesbiana van a leerlo muuuuuchas lesbianas. Si no lo fuera, lo leerían menos lesbianas. Con los Ertzainza no se si funciona igual, la verdad.
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