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El Blog de Sergio del Molino

UN DEBUT DE ALTURA

Parece un gag de los Monty Python: un medio español farda de haber fichado al mejor filósofo del mercado. Como cuando el Madrid le robó Figo al Barça, El País le ha robado Bernard-Henri Lévy a El Mundo. Para que luego digan que estudiar filosofía no da de comer.

Lévy se estrena hoy en el periódico global con un articulazo que justifica todo su prestigio. Un aldabonazo intelectual que nos ha desbaratado las conciencias a todos los burgueses y acomodaticios lectores de prensa, que hemos caído en su red como moscas distraídas. Lo ha titulado A Roman Polanski. Dedicatoria (o admonición) y título en un mismo sintagma. Toma síntesis, toma compresión conceptual. Agarrémonos, que vienen curvas silogísticas.

Aunque mi intelecto de gallina -que sólo ha pisado la facultad de Filosofía de la Complu para ver si pillaba cacho con alguna melancólica, escotada, miope y vulnerable alumna- no esté a la altura de la misión, voy a cometer la osadía de desmenuzar (¿deconstruir, tal vez?) el artículo. Es domingo, lloviznea y ya he visto mucho porno en internet hoy. No tengo nada mejor que hacer.

Arranca Lévy:

Pasan los días y Roman Polanski sigue en prisión, se acuesta y se levanta en prisión, ve a su mujer una hora a la semana en el locutorio de una prisión, mientras sus hijos de 11 y 16 años, si aún tienen el valor de ir a la escuela, afrontan las miradas de unos compañeros que han oído en casa que el papá de los pequeños P., ese señor con el que a algunos se les caía la baba cuando se codeaban con él "por hijo interpuesto", ese padre que otros se jactaban de conocer cuando lo veían en la tele durante la entrega de los César, ése, es finalmente un criminal, un violador, un sodomita, un pedófilo.

Me sobrepondré al nudo que atenaza mi garganta. Intentaré no pensar en esas pobres criaturas de 11 y 16 años que tienen que soportar las collejas de sus compis en el cole. No comentaré nada y seguiré leyendo:

Es vergonzoso meter en la cárcel a un hombre de 76 años por un delito de corrupción de menores -único cargo que le imputa, hoy como ayer, la justicia californiana- cometido hace 32 años.

Hombre, así, a priori, lo vergonzoso es que 32 años después de los hechos que se le imputan, el señor Polanski no haya pisado ni por casualidad un tribunal. Dicen que la justicia es lenta, pero hay tortugas que a su lado parecen gacelas. Pero no nos perdamos en pejiguerías y vayamos al meollo del asunto, al nodo del J’Accuse:

Es vergonzoso ver cómo algunos intelectuales, cuyo papel debería consistir en rebajar la tensión y contener los arrebatos populares, siguen -como Michel Onfray en Libération- los pasos del rebaño de "ignorantes entusiastas" (Joyce) y se entregan, en nombre de la defensa de la infancia violentada, a las asociaciones más odiosas (nunca los oí denunciar con el mismo ardor la violencia sin límite que representa el martirio de los niños soldado en África, o el de los niños esclavos en Asia, o el de los cientos de millones de niños muertos de hambre -según estimaciones de la FAO- en los últimos... ¡32 años!).

Como buen filósofo, algo de oratoria habrá estudiado en sus ardorosos y adoquinados años universitarios, y sin duda Lévy sabrá lo que es la demagogia. Por eso la practica tan a pecho descubierto. ¿Qué tendrán que ver los niños soldado con esto? ¿No estábamos hablando de un tipo borrachuzo que supuestamente forzó a una niña de 13 años? ¿El sufrimiento anónimo de un niño filipino purga la violación de una niña californiana? ¿Se trata de equilibrio universal, de algún tipo de restitución kármica? En otras palabras: ¿de qué cojones está hablando Lévy? Yo no le pillo, pero será porque no estoy a su nivel. Sigamos:

Es extraño -vergonzoso y extraño- que a esos mismos que, recelosos hasta de su propia sombra, ven complots por todas partes y se pasan la vida cavilando sobre las agendas secretas de los Estados, no parezca llamarles en absoluto la atención este timing extremadamente raro: un hombre tiene una casa en Suiza; desde hace años, pasa en ella todas las vacaciones escolares con su familia; y, de pronto, sin que medie el menor elemento novedoso, vuelve a sumergirse en la pesadilla que ha sido el sino de su vida.

Hable más, señor Lévy. Exponga mejor sus sospechas, no tema. ¿Quién está detrás de esa persecución de Polanski? ¿El Opus Dei? ¿Los iluminati de El Código Da Vinci? ¿Paolo Vasile y Jorge Javier Vázquez? ¿Aznar? Señale, tire de la manta, sólo así librará a Polanski de la ignominia. Concluyendo:

Y es que -para terminar- es vergonzoso que no sea posible, cuando se habla de esa vida, evocar la infancia en el gueto, la muerte de la madre en Auschwitz, la muerte de la joven esposa destripada junto al niño que esperaba, sin que los charlatanes de la nueva justicia popular clamen contra un supuesto chantaje. Cuando se trata del más abominable asesino en serie, la "cultura de la excusa" reinante no duda en echar mano de su infancia difícil, de una familia problemática, de los traumas... Pero Roman Polanski parece ser el único reo del mundo que no tiene derecho a ninguna circunstancia atenuante.

A ver si mi atrofiado cerebrín de juntaletras sin formación entiende este complejo párrafo lleno de sabiduría filosófica: como Polanski las pasó muy putas, tiene derecho a cepillarse a una niña de vez en cuando. Quizá como parte de esa restitución kármica a la que aludía antes. ¿Cuál es la equivalencia? Si una infancia en un gueto y que tu esposa sea asesinada por Charles Manson dan bula para una violación, los supervivientes de Auschwitz deberían tener carta blanca para tirarse al menos a tres o cuatro niños y a estrangular con sus manos a un par de viejecitas. Habría que establecer tablas de circunstancias atenuantes que los jueces aplicasen, como un carnet de puntos. Cuando el sufrimiento que has padecido sea al fin compensado, podrás ser juzgado e ir a la cárcel. Mientras tanto, que te dejen en paz.

Me sorprende que, desde la inanidad intelectual y la miseria moral, haya una parte de la inteligentzia europea que quiera convertir a Polanski en el Dreyffus del siglo XXI. Pero ni Polanski es un cabeza de turco de los neoantisemitas ni Bernard-Henri Lévy tiene la agilidad mental y el estilo declamatorio de Émile Zola. Si se demuestra que Polanski hizo lo que hizo, deberá someterse a las leyes y responder ante un juez. Aunque la víctima le perdone. En el derecho español -y supongo que en el americano pasará lo mismo-, el perdón de la víctima sólo libera de la condena en casos de injurias, calumnias y delitos de honor. Cuando hay un delito sexual de por medio, no importa lo que piense la víctima a posteriori: importan los hechos. No hay liberación sexual ni postura moral que ampare el secuestro y la violación de una niña de 13 años.

¿Por qué lo que es repugnante cuando lo hacen los curas le está permitido a un director de cine? A esa pregunta no responde Lévy, y es la única pregunta pertinente en este caso. Yo lo tengo clarísimo, pero, claro, yo no soy filósofo ni he bebido gin-tonics con Jacques Derrida. Yo pertenezco a esos que Lévy llama, citando a Joyce, "ignorantes entusiastas".

Desde mi entusiasmada ignorancia diré que el debut de Lévy me parece moralmente despreciable e intelectualmente paupérrimo, con argumentos a la altura de una tertulia de Telecinco.

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13 comentarios

Chelita -

¡Joder Sergio qué susto me has dado! Leí el artículo antes que post, y por el título pensé que te había gustado el artículo del Levy soplapollas éste!!! Restablecida mi tranquilidad, me llena de satisfacción que sigas siendo un individuo de moral medianamente aceptable al que no se la pegan los 'intelectuales' éstos justificando lo injustificable con unos argumentos de lo más pueriles y trillados

Sergio -

Probablemente sea consecuencia de la intervención de Pany, pero... querido Sergio, google abre tu blog con estos anuncios: "Anuncios Google Seguridad Ferias Seguridad Fiesta Seguridad Empresas Seguridad Consejo"
Me parece que estás más vigilado que Manuel Cobo... o tu éxito comienza a suscitar envidias. Abrazos!

Javier López Clemente -

Hola Sergio.
Este post justifica muchas horas bloguenado.

Leí el artículo en Garray, provincia de Soria y claro que hubo discusión aunque estuvimos de acuerdo en lo básico que has puesto a la luz.

Pero el debate de los comentarios ha sido tambien apasionante y lo digo yo que ni soy de ESO, ni de BHL, ni de FSD y mucho menos de POUR :-) yo sólo soy de la FP, y eso me exime de muchas cosas.

Salu2 córneos.

Pany -

Ok. Por mi debate resuelto. Te pido disculpas, en ningún momento se me ocurrió entender que hablabas de "pelillos a la mar atenuantes" y "pelillos a la mar eximentes". Ahora lo entiendo y queda mucho más claro.
Mira que si al final introducimos en España la costumbre francesa, ya antigua de llamar a sus escritores y personajes públicos por sus iniciales (BHL, PPDA...). Me consta que a pesar de ser archiconocido, muchos franceses no saben que BHL se llama Bernard-Henri Lévy, hasta tal punto los medios lo llaman así.
Por cierto, fatalmente traducido el título del polémico artículo. En francés la preposición es POUR (a favor de o para).

Ex-compañero de piso -

Pues sí, Sergio. Ya sabes que para esta gente, la palabra de un "intelectual" (siempre me preguntaré qué creen que significa los que la usan más a menudo) vale más que la de un aldeano...sin embargo, a la hora de delinquier es algo mucho menos importante.

La paradoja del intelectual? Habrá que preguntarle a Bertrand Russell (un verdadero filósofo, por cierto)

Mario -

Como metamos la política en esto...

S. del Molino -

Cierto, pero yo creo que FSD (Sánchez Dragó, no hace falta que busquen en el diccionario de iniciales) escribe mejor que BHL, aunque digan gilipolleces parecidas.

Severiano -

BHL no es más que un charlatán. La versión francesa de Sánchez Dragó (no por ideología, sino por vacuidad y palabrería), pero como lo dice en francés parece más importante. Y en cuanto a Polanski, se le está aplicando la ley vigente en dos países de larga tradición democrática, como son Suiza y Estados Unidos. Si le estuviera persiguiendo la justicia rusa o moldava, me lo pensaría, pero en este caso lo único que hago es recomendarle que contrate unos buenos abogados. A menudo el funcionamiento de la administración de justicia es raro, pero, como diría BHL, ¿por qué nos vamos a escandalizar con el caso Gürtel o con las velinas de Berlusconi, habiendo como hay tantos niños soldados en el mundo? O como diría Tertsch, puede ser cierto que Polanski violara a una chica hace la tira de años, pero ¿acaso el comunismo no causó más muertes?

S. del Molino -

Me olvidaba de aclararlo, aunque seguramente no haga falta: en mi caso, he empleado "eximente" y "atenuante" en lugar de "pelillos a la mar", expresión masculina. Por lo tanto, según el DPD, no he hecho nada extraño al atribuirles género masculino en la sustantivación.

Y hasta aquí. Me eximo de este debate lingüístico, que ya me aburre y empieza a ser besuguil.

S. del Molino -

Dice el DPD (ya que parece que las siglas y las iniciales gustan mucho):

2. Cuando este adjetivo se sustantiva, puede presentar género masculino o femenino, dependiendo del género del sustantivo que se supone elidido: el (factor, elemento, etc.) eximente, la (causa, circunstancia, etc.) eximente. En el lenguaje jurídico, es preferible su empleo en femenino, puesto que en este ámbito la voz eximente es sinónima de la construcción circunstancia eximente (‘motivo legal para librar de responsabilidad criminal al acusado’): «Todos los inculpados mayores de 70 años deben ser sometidos a exámenes mentales para determinar si padecen locura o demencia, que son las únicas eximentes frente a un eventual juicio» (DNavarra [Esp.] 11.1.01).

Luego "es preferible", no obligatorio. La sustantivación expresada en masculino no es incorrecta en castellano. Ni en el mío -que, por cierto, aunque lo hablo con muchos tacos y estridencias, no viene de la ESO, sino de antes, soy más viejuno de lo que aparento- ni en el tuyo, que no sé de dónde viene.

Pany -

Sí el asunto no está claro. Pero veamos el lado positivo: el artículo de BHL valdrá para que todos aprendamos, ya que nos dedicamos a juntar palabras, que "atenuante" y "eximente" son siempre empleadas en femenino en estos contextos, como muy bien lo recogen tanto el María Moliner como el RAE.
Se dice, pues, en correcto castellano, "una atenuante" o "una eximente". Supongo que entra dentro de lo normal dado el nivel lingüístico que nos toca leer. Como para pedir mucho más a los pobres chavales de la ESO...

S. del Molino -

Por ignorancia y manipulación, por supuesto. He dejado bien claro en el artículo que soy un indocumentado sin formación filosófica, legal ni lingüística. Hasta me ha costado entender que con las iniciales BHL te referías a Bernard-Henri Lévy, pero he preguntado a alguien con la formación adecuada y me ha aclarado que a veces los intelectuales se refieren así a sus autores de cabecera.

BHL habla -y yo también, citándole-, efectivamente, de "circunstancia atenuante", pero más arriba clama abiertamente por eximir totalmente a Polanski. Dice: "Es vergonzoso meter en la cárcel a un hombre de 76 años por un delito de corrupción de menores -único cargo que le imputa, hoy como ayer, la justicia californiana- cometido hace 32 años".

Es él quien no se aclara. Un pelillos a la mar no es un atenuante, es un eximente, que es lo que él reclama para Polanski. Pero qué sabré yo, si sólo soy un ignorante manipulador que no se deja iluminar por la prosa de BHL (¿BHL no era una marca de bicis?).

Pany -

BHL habla de tener en cuenta la vida y la infancia de RP como "circunstancia atenuante" y tú, tal y como lo interpretas, lo haces como "eximente". Matiz que a alguien con formación filosófica, lingüistica y legal no se le escaparía. Ignoro si la linea divisoria entre ambos conceptos la has traspasado por ignorancia o por manipulación.
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