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El Blog de Sergio del Molino

LA UE REALMENTE EXISTENTE

LA UE REALMENTE EXISTENTE

Hace veinte años, según nos han recordado a voz en grito, se acabó el llamado socialismo realmente existente.

Pues quizá se acabó en la vieja URSS y en la Europa del Este, porque en la del oeste sobrevive, y el hecho de que coincidan en el tiempo los fastos por el aniversario de la caída del Muro y el nombramiento del presidente de la Unión Europea no hace más que subrayarlo.

¿Qué pasa con la Unión Europea realmente existente? A mí cada día me recuerda más a los regímenes del Pacto de Varsovia. Quizá sin Stasi, quizá sin KGB (o eso parece), quizá con libertad para que yo me cisque en ellos desde aquí sin miedo a que esta madrugada llamen a mi puerta y se me lleven a un psiquiátrico. Pero, salvado el componente policial, en las formas, esta UE se parece mucho a aquellas repúblicas democráticas.

Se parece, para empezar, en que ambos emplean, como sustantivo y como adjetivo, la palabra democracia. La emplean con profusión, impregnando con ella toda su retórica. Y, de tanto emplearla, de tanto estamparla en tratados, discursos y sentencias de Estrasburgo, se les ha olvidado usarla. Como esas parejas que de tanto decirse "te quiero" resecan el amor y acaban por no saber en qué consiste ese sentimiento.

En el Kremlin de Bruselas se reúne una nomenklatura formada por ministros de los estados miembros, que hacen encaje de bolillos y equilibrios sobre barra para quedar por encima o devolver algún que otro favor. Lo que deciden se lo pasan a un soviet supremo que, aunque formalmente ha sido elegido por sufragio universal -como el soviet supremo original- no tiene capacidad ni para proponer leyes ni para nombrar gobiernos. Quien corta el bacalao en la UE es la comisión, que está nombrada por el comité central del partido, es decir, por los gobiernos de los países.

Occidente criticaba al bloque comunista que su democracia era una farsa por dos razones básicas: no había libertad de partidos y, pese a que los parlamentos se elegían por sufragio universal, en la práctica no había posibilidad de elegir candidatos al margen del partido comunista; y los parlamentos eran instituciones muertas, pues las decisiones se tomaban en el seno del partido, que era quien ponía y quitaba gobiernos y quien dictaba las leyes.

De acuerdo que la Eurocámara se elige por sufragio universal y hay libertad para elegir y ser elegido, con pluralidad de partidos, pero la segunda crítica que hacía Occidente al bloque comunista es perfectamente aplicable al funcionamiento de la UE hoy.

Ahora se ha elegido un presidente de la UE. ¿Tú lo has votado? ¿Has votado a otro candidato? ¿Han hecho campaña electoral, se han presentado programas y candidaturas, se han abierto los colegios electorales? Yo no he visto nada de eso. Se han juntado unos tipos en unos despachos de Bruselas y, bajo la atenta mirada de los bruselasólogos -herederos de los kremlinólogos-, se lo han jugado al Monopoly. Venga, te dejo que nombres a fulano si me das la calle Arenal. No, la calle Arenal, el paseo de Recoletos y un hotel en Leganitos. Hecho, pues.

Y todo ello, gracias a un tratado que fue rechazado en referéndum por los irlandeses, pero a los que se les conminó a votar otra vez porque la primera habían votado mal. Menos mal que en Bruselas -donde la vanguardia del proletariado vela por los intereses de clase- saben lo que conviene a las masas atrasadas y les orientan en la dictadura del proletariado, fase previa del socialismo.

Una vez corregido el error irlandés -y ejercitada la autocrítica correspondiente- han salido al balcón para anunciar su decisión ante las masas europeas, que han tarareado la novena de Beethoven hasta quedarse sin voz. ¡Viva la democracia europea realmente existente!

Ha habido contestación, no creas que la ciudadanía europea asiste impasible a los desmanes de esta decadente oligarquía soviética. Un grupo de eurodiputadas ha salido diciendo que les parece muy mal que haya más hombres que mujeres en la comisión y que el presidente sea un maromo, y encima, feo.

No les parece mal que haya un presidente que los europeos no han votado. De sufragios y democracias no se habla. Para qué, pudiendo hablar de paridad. Con que hubiera más mujeres dirigiendo el cotarro se quedaban contentas. Aunque a esas mujeres tampoco las elija nadie y lleguen allí por el cambalache de costumbre del tú me das, yo te doy.

No he leído un solo artículo de prensa que plantee esto. Todos hablan de que si el nuevo presi tiene un máster, que si sabe leer en latín al revés o que se emociona con la narrativa experimental francesa. Otros cuestionan si la elección es conveniente para el equilibrio de potencias europeas, a ver si Brown se me enfada, a Merkel le sale una úlcera del disgusto o a Sarkozy se le enfría la sopa. Es decir, análisis propios de kremlinólogos.

¿La democracia? La democracia está bien para los discursos, las canciones de Víctor Jara y el reverso de los billetes de 500 euros. Pero cualquier persona sensata que siga El gato al agua sabe que la política de verdad no se puede dejar en manos de los ciudadanos, esos currantes ágrafos y manazas que todo lo rompen.

Yo cada día me siento menos europeo y más amerindio, la verdad.

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1 comentario

MARIO -

Y eso de la libertad de partidos... No se confundirá la libertad de partidos con la legalidad de partidos?
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