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El Blog de Sergio del Molino

ANACRÓNICOS GRADUALES

Para comprobar cuánto hemos cambiado no hay que ver Cuéntame. Basta con escuchar a Labordeta. Hace poco, repitió en un montón de entrevistas la misma anécdota: cuando le detectaron el cáncer, una médico le dijo que le tendrían que hacer un PSA. "¿Sabe lo que es?", le preguntó. "Hombre, no he de saberlo, si yo fui el fundador", respondía el cantautor. Para Labordeta y su generación, PSA es Partido Socialista de Aragón, formación creada en la entusiasta transición en plan socialdemocracia protocomunista y aragonesista. Algo que, en Aragón, ya sólo existe en ciertos antros del barrio de la Magdalena de Zaragoza pasadas las tres de la mañana. Si entiendes la anécdota sin que te la expliquen, es que estás tan fuera del mundo como su narrador. Yo la pillé rápido: para mí, PSA también es Partido Socialista de Aragón, y eso, pese a mi aparente bisoñez, me hace sentir un carcamal.

Le pasa algo parecido a Carrillo cuando habla por la radio y se refiere a "los viejos PC". Hablado suena "los viejos peces", y uno piensa en pescados prehistóricos o en raspas podridas en el cubo de la pescadería. Por escrito, por supuesto, se piensa en cacharros como el que te sirve a ti para leer esto, sólo que más viejos, con la pantalla verde y de marca Amstrad o Spectrum. ¿A qué persona sensata se le va a ocurrir que por PC se está refiriendo a los partidos comunistas? De nuevo, que mi pavloviano instinto me haga asociar hoces y martillos a las letras P y C me deprime sobremanera. No hay crema de L'Oreal que me quite los años mentales que llevo encima.

Me sucede lo mismo con la expresión "intelectual orgánico", que alguna vez he empleado para zaherir a ciertos paniaguados. Ahora dudo que se entienda: creo que para los que todavía hicimos el viejo BUP, queda claro qué era un intelectual orgánico del franquismo y en qué sentidos más o menos metafóricos se puede aplicar esa expresión hoy. Pero para una persona razonable, sin deudas y que lleve sus mejores camisas al tinte, un intelectual orgánico tiene que ser por fuerza un ganador del Premio Planeta que cultiva una huerta ecológica. O peor aún: un intelectual hecho de materia orgánica, de carne y huesos, no como esos intelectuales de silicio con memoria RAM.

Una vieja amiga decía que todos somos anacrónicos, que nadie vive al cien por cien en su época. La cuestión es averiguar cuál es nuestro grado de anacronismo, porque es muy distinto vivir con un pie en el siglo XX de las revoluciones postergadas que tener ese mismo pie en el Vietnam medieval o en la Lousiana borbónica.

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4 comentarios

S. del Molino -

JL Clemente: además, he escrito Lousiana, que creo que ni existe.

Antonio: eso sí que es antiguo...

Mario: no les escucho por voluntad propia, es que es imposible zafarte. Son como los politonos.

MARIO -

Eso te pasa por escuchar a Labordeta y a Carrillo... A tu edad y que todavía creas en enanitos...

Antonio -

¿Pero RAM no era una marca de leche? ¡Cuando yo era crío sí!

Javier López Clemente -

¿Lousiana bornónica?
No sabía que Luís Cebrián y Ana Muñoz fueran monárquicos

;-)

Salu2 córneos.

www.myspace.com/louisianamusica
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