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El Blog de Sergio del Molino

DIÁLOGOS SIN BESUGOS

Se han apuntado varias cosas muy majas en los comentarios del artículo anterior. Permitidme hacer algunas observaciones y salvedades a este debate:

  • Dice Rubén: "El desarrollo de Internet deja sin funciones reales a los intermediarios distribuidores, al igual que las tuberías dejaron sin trabajo a los aguadores". Sí y no. Es decir: es un planteamiento cierto en toda su certeza, pero no creo que ese sea el único problema, ni siquiera el fundamental, que se presenta ahora mismo. Porque el cambio tecnológico ha dejado también sin ingresos a los productores, y eso es más jodido, pues hace peligrar la esencia misma de la industria cultural.
  • Sigue diciendo Rubén, en su larga y articulada intervención: "Estos cambios no afectan a los contenidos. Dante y Cervantes desarrollaron su obra de igual manera hubiera o no imprenta, y el agua que llegó por las tuberías era la misma que la que se transportaba en cántaros. No entiendo el disgusto de determinados creadores culturales, que ahora tienen a su alcance más facilidad y posibilidades de difusión de su obra que antes, si no es porque dan más importancia a la dimensión industrial de su obra que a la puramente creativa". Ahí sí que no puedo estar de acuerdo: por supuesto que afectan a los contenidos y a la forma en la que se expresan. Y radicalmente, además. Hablo de lo que sé un poquito, que es la literatura: la imprenta y los cambios en los mecanismos de difusión de las obras condicionaron enormemente el cómo y el porqué de los libros, pues condicionaron también las formas de leer y las expectativas del público, así como su dimensión y formación (no es lo mismo un público de cortesanos y monjes que de burgueses parisinos del siglo XIX que de bolcheviques de San Petersburgo en 1917). Cervantes, de hecho, juega deliberadamente con un supuesto manuscrito firmado por Cide Hamete. Es un juego fundamental, una de las claves básicas del Quijote, la que preña el libro de más posibilidades y significados, y es un juego que no podría haberse concebido dos siglos antes, sin imprentas y con un público lector muy distinto. La novela es un género moderno que debe su génesis y su desarrollo a la sociedad de masas y a la aparición de un determinado público. Sin ese público y sin esa sociedad, la novela pierde su sentido. Por eso hoy no escribimos cantares de gesta ni romances largos, ni tampoco novelas como las de Galdós (aunque algunos best-sellers quieran parecérsele), porque han cambiado las condiciones que hacían posibles esos géneros. El artista no crea sobre la nada, encerrado en su torre de marfil, ajeno a lo que pasa en la calle.
  • Dice Severiano:" Lo del acceso universal a la cultura, etc., no son más que paparruchas para encubrir el hecho fundamental: el público se ha acostumbrado a pillar gratis lo que antes era de pago, y no quiere volver atrás". Al margen de que me ha encantado ese dickensiano y carpetovetónico "paparruchas", creo que das en el clavo. Esa es la cuestión, y veo muy difícil que se pueda encontrar una salida. La cultura pervivirá, pues es consustancial a la vida en sociedad y no hay grupo humano que no tenga sus formas de arte propias, aunque no las llamen así. Lo que no tengo tan claro es que vaya a existir siempre y necesariamente como industria.
  • Y aquí vamos a otro meollo. Apunta Severiano: "Lo que no puede ser es que el público decida que el fruto de mi trabajo es de todos y que yo no tengo derecho a venderlo". El desprestigio social del artista, un tema incómodo. La derechona de este país utiliza mucho el término titiritero como insulto. Dice mucho de quien lo usa así. Dice mucho de su cerrilidad, de su arrogancia y de su carcamalería. Está muy aceptada, y suele ser muy aplaudida, la especie de que quienes se dedican a cantar, a actuar, a componer, a escribir, a dirigir pelis o a esculpir en bronce no merecen respeto ninguno. Que son unos vagos, unos jetas, una gente indigna de compartir la plaza pública con las personas de orden, las que se levantan a currar todas las mañanas en un curro de verdad, sin perder el tiempo en pijadas. Unos piojosos sin dignidad no pueden reclamar nada. Deberían contentarse con que el mundo civilizado y contribuyente tolere sus mamonadas como se tolera a un hijo balarrasa y pendenciero. El Estado les tolera porque lucen bonito y moderno en los actos oficiales, y porque toda corte necesita de bufones, pero que no se salgan de su papel, que no pretendan equipararse al resto de la sociedad a la que chupan la sangre. Esa advertencia está siempre ahí, solapada.

Habría que empezar por desterrar esta mentalidad de notario de Cuenca, y un buen paso en ese sentido sería afeársela a quienes la expresan con bravuconería gallita y neofascista en los más variados foros públicos. Si no estamos de acuerdo con ellos, claro.

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3 comentarios

Severiano -

Uno de los intelectuales más agudos de nuestro país, Andrés Rábago, el Roto, apunta hoy en su comentario ilustrado de "El País":

"Quieren que toda creación artística sea gratis porque en el fondo creen que no vale nada".

Javier López Clemente -

Copio y pego.

La Música de El Mundano: El patio anda revuelto
Texto de ADRIAN VOGEL publicado el 5 Dic, 2009 en la categoría La música de El Mundano, Revista efe eme


Esta semana, Adrian Vogel ofrece su punto de vista alrededor del Anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible y el Manifiesto hecho público desde internet contra el mismo. EFE EME quisiera destacar que la opinión de Vogel es la nuestra, punto por punto. Si publicáramos un editorial sobre este tema, tendría una enorme similitud con este artículo. Así que esta es nuestra posición, para que no haya dudas.

Nuestra semana musical ha venido marcada por dos acontecimientos, de los cuales os imagino enterados (tanto por EFE EME como por el resto de medios).

Bajo el slogan de “La Música Es Cultura, La Música Es Empleo” amplios sectores del mundo de la música se concentraron ante el ministerio de Industria. Y fueron recibidos por el Ministro. La unión de los distintos actores es ya un hecho. Como se comprobó con la plataforma creada para solicitar una Ley de Música. En la convocatoria había managers, directivos, empresarios, empleados, artistas, autores, músicos, técnicos, etc. Incluso acudieron trabajadores de empresas de transporte y mensajería.

Las reacciones a esta acción me han dejado un sabor agridulce. Sobre todo porque ya ha empezado el linchamiento de los creadores. Los que le echan agallas y dan la cara. Me refiero concretamente a Loquillo y a Luis Eduardo Aute. Se miden y juzgan sus palabras al milímetro. Y los ataques son feroces. Siempre provienen de los que se aprovechan del trabajo de los demás. Los conceptos –ya tópicos– son idénticos desde hace años. Lugares comunes cuyo único objetivo es callar al personal artístico, amedrentando y contribuyendo a la creación de una mala imagen.

El mismo día, y a la misma hora, que se iban a conocer las nuevas cifras del paro apareció en la Red un Manifiesto contra una párrafo del Anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible. La que afectaba a las descargas de contenidos y sus posibles sanciones. Se provocó todo un incendio viral. No sólo tapó las malas noticias del desempleo, también lo hizo con la soledad del Presidente del Gobierno en el Parlamento. Había acudido para presentar su Anteproyecto y era previsible que sólo fuera a contar con el apoyo de su partido.

Promovido por una serie de periodistas, a los que rápidamente se sumaron empresarios de nuevas tecnologías, telecomunicaciones así como plagiadores profesionales (los que copian y pegan artículos de otros, traduciendo y alterando el orden de los párrafos). La difusión fue a la velocidad del rayo. Se sumaron gente de todo tipo. Muchos de buena fe. Y por supuesto los que atacan los Derechos de Autor y los enemigos de las discográficas.

Llegados a este punto quisiera recordar que tanto los Derechos de Autor como los de Propiedad son parte de los Derechos Humanos. Y por tanto están recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (10 de diciembre de 2009)

Artículo 17.

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.

2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 27.

2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

De los 10 puntos del Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet” sólo estoy de acuerdo con el segundo punto:

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial –un organismo dependiente del ministerio de Cultura–, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página Web.

El resto, desde el título (rimbombante y pretencioso) que es una ofensa para los Derechos fundamentales, los de verdad –preguntar a Amnistía Internacional– hasta las reiteradas asunciones de competencias sin ningún rigor. Y con un objetivo: proteger los intereses del sector tecnológico. El mismo que usa y abusa del esfuerzo de terceros (sean empresarios, creadores o trabajadores). El mismo en el que operan empresas que ofrecen el ADSL más caro de Europa y el más lento. Y que siempre se van de rositas porque son el gran anunciante del país. Invierten en medios, blogs y empresas donde trabajan los promotores del Manifiesto. Quienes por supuesto exigen el todo gratis para los productos culturales pero no para la conexión gratuita a Internet. ¿Se me entiende verdad?

Además tienen la osadía de pontificar sobre el futuro de los nuevos creadores y la amenaza que la legislación va a suponer sobre la creación cultural. Son los mismos profetas del Apocalipsis, que vengo denunciando desde hace tiempo, y que nunca aportan ninguna solución. ¿Qué credibilidad tiene esta gente para opinar sobre Arte y Creación? ¿A quién han descubierto? ¿Qué película de éxito han realizado? ¿Qué música suya ha triunfado? ¿Qué libro suyo ha funcionado? ¿Qué han hecho más allá de su trabajo periodístico? No tienen ninguna autoridad. Pero lo quieren todo gratis. Lo de los demás, claro está. Y en vez de preocuparse de las empresas periodísticas, que se hunden lentamente, califican a otros de obsoletos. Exigen al Gobierno neutralidad ante cualquier presión y son ellos los primeros en presionar…

Conviene recordar que esta propuesta gubernamental –con la salvedad de la inclusión del poder judicial– es bastante más light que en los países de nuestro entorno. Que por otra parte además sufren menos problemas con las descargas ilegales que el nuestro (somos campeones del mundo en esto). Y hay una directiva de Bruselas, que fija un plazo de dos años, para adaptarse a la normativa aprobada en el Parlamento europeo.

El patio anda revuelto y queda mucho camino por recorrer.

Javier López Clemente -

A mi me parce que internet más que dejar "sin funciones reales a los intermediarios distribuidores" sólo los cambia.
Yo pago todos los meses a la compañía de teléfonos que me trae por dos hilillos todos esos elementos culturales de los que estamos hablando.

Salu2 Córneos.
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